Este domingo, 26 de agosto, se cumplen 700 años de la iglesia parroquial de Vinaixa, dedicada a San Juan Bautista, un templo del siglo XIII que por su valor arquitectónico fue declarado por la Generalitat Bé Cultural d’Interès Nacional.

Con este motivo tendré la satisfacción de celebrar la Santa Misa en este pueblo de las Garrigues, que en 1318 levantó un gran templo, y posteriormente su campanario. Es de transición entre el románico y el gótico y fue enriquecido con imágenes, lamentablemente destruidas durante la Guerra Civil, y retablos que por fortuna se conservan en el Museo Diocesano de Tarragona.

Prueba de la estima a su iglesia que continúa teniendo el pueblo de Vinaixa, de unos 500 habitantes, son los conciertos, conferencias y exposiciones que se han organizado por sus 700 años, como lo es que dos de las campanas, de las cuatro que tiene en su campanario, fueran donadas hace solo seis años por particulares. Es un detalle revelador. Las campanas siempre han acompañado la vida de los pueblos en sus horas tristes y alegres.

Todo esto me hace pensar en una realidad no siempre tenida en cuenta: las 4.000 iglesias o lugares de culto esparcidos por toda la geografía de Catalunya, son un verdadero tesoro artístico y de la memoria popular. En su interior conservan documentos, como libros con bautizos y defunciones, y en su exterior son los principales monumentos artísticos de las poblaciones. Sus campanarios son lo primero que se ve en la distancia, y esta visión resulta conmovedora para las personas que regresan después de una estancia más o menos larga en alguna ciudad.

Son, a la vez, expresiones del patrimonio histórico-artístico que merecen ser conservadas, y nuestra tarea inacabable es mantenerlas en pie, una preocupación que siento cuando llegan noticias de una en la que el techo se ha desplomado en parte, como en Constantí, o cuando la noticia es que un rayo causó destrozos en la iglesia, como en Siurana, por citar solo dos ejemplos.

Con todo, lo importante de las iglesias es que en ellas se celebra la Eucaristía y que son lugares donde se imparten los sacramentos y la catequesis a la vez que se ejerce la caridad. La Iglesia, en mayúscula, está formada por las «piedras vivas», que son los cristianos.

Jesucristo enseñó que debe ser construida sobre roca, y esto se entiende bien en Vinaixa, población famosa por su industria de la piedra. Necesitamos templos sólidos acompañados por la solidez de la vida cristiana de los fieles que encontramos nuestra fuerza junto al sagrario y en la eucaristía de los domingos.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

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