El primer domingo con que se estrena el año 2019 coincide con la fiesta de los Reyes Magos. Siempre se ha entendido que no eran magos en el sentido de hechiceros o de personas que hacían trucos, ni reyes según la condición habitual de jefes de un territorio.

Tertuliano fue el primer escritor que los llamó reyes basándose en el Salmo 72, 10 que dice: «Los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo», y como el Evangelio dice que le ofrecieron tres dones, la tradición consideró que debían ser tres, cada uno con su obsequio. Que viajaran en camellos podría deducirse de un versículo mesiánico de Isaías, el 60,6: «Te cubrirá una multitud de camellos».

La fragilidad de algunas interpretaciones literales es, pues, evidente, pero se convierte en fortaleza cuando se va al fondo de la escena de la visita a Belén de estos personajes llegados de tierras lejanas. Su significado es claro: estos protagonistas bíblicos representan a la humanidad en busca de Cristo.

Otro versículo de Isaías, el 9, 1.5, reza: «El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande, habitaba en tierra y sombras de muerte y una luz les brilló. […] Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado.»

El Papa Francisco comenta la escena fijándose en que no eran personas del pueblo judío instruidas en la ley de Moisés, sino que venían de fuera de este ámbito: «Son una prueba viva de que las semillas de verdad están en todas partes.»

Otra lección de los Magos está en sus dones: el oro simboliza la realeza; el incienso, la divinidad y la mirra, la pasión que sufrirá Jesucristo. Recordemos que Nicodemo, aquel discípulo que iba a él de noche, llevó mirra y áloe para su sepultura (cf. Jn 19,39).

Y ahora podemos preguntarnos: ¿qué nos dice la fiesta de los Reyes Mago hoy? Es un día de regalos para disfrute de los pequeños. Su ilusión por escribir a los Magos, sus peticiones de juguetes, forman parte de una de nuestras tradiciones más queridas. Esto ya es un valor. La vida en familia y la alegría son consustanciales a todo cristiano.

Pero hay algo que debemos tener muy presente: el sentido principal de esta festividad está en la búsqueda de Cristo, una búsqueda activa como la que llevó a los Magos a seguir la estrella. Busquémosle, sigamos sus pasos, estemos cerca de Jesús. Esta será la mejor celebración y una manera espléndida de comenzar bien el año.

 

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

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