«Al principio creó Dios los cielos y la tierra…» Así empieza el primer libro de la Biblia, el Génesis, que narra la creación del mundo, el paraíso terrenal, el primer pecado, la promesa de redención, y la vida desde Adán y Eva a nuestros primeros padres en la fe, como Abraham, Jacob, José, patriarcas con los que Dios sella su Alianza.

Releer estas páginas sublimes despacio y con espíritu de escucha, nos permite conocer mejor al Creador del universo, y adentrarnos en los trazos doctrinales fundamentales de nuestra fe, como la unidad de Dios, la divina omnipotencia, la justicia y la misericordia.

También ella, la misericordia, que tendrá su culminación explicativa en el Nuevo Testamento, aparece ya en las primeras páginas de la antigua Ley. Después de la tentación y la caída, cuando el ser humano se avergüenza de su desnudez y se esconde de la mirada de su creador, Dios le sale al encuentro y le promete la redención con aquella figura de la mujer que alumbrará a un hijo que aplastará la cabeza del diablo.

Misericordia también para Caín, el primero de la inacabable lista de homicidas que ha habido en el mundo, cuando Dios le pone una señal en la frente para salvaguardarlo: «Puso, pues, Yahvé a Caín una señal para que nadie que le encontrara le hiriera.» (Gn 4, 15b).

El Génesis, con un lenguaje no científico, presenta la magnificencia de Dios y episodios tan aleccionadores y sugerentes como el del arca de Noé y la torre de Babel, hasta entrar en una segunda parte con los patriarcas, comenzando por Abraham, con quien Dios hace la promesa de entregarle una tierra, que será Palestina, y hacerle padre de una gran descendencia.

Abraham, ejemplo de fe, sale de la tierra de sus padres sin saber adónde iba, se nos dice (cf. Gn 12,1), pero fiel a la palabra de Dios, incluso cuando le somete a la prueba máxima del posible sacrificio de su hijo Isaac.

Cada patriarca nos ofrece lecciones de vida inigualables en estos textos inmortales, como el sueño de la escalera de Jacob, la vocación de José después de ser vendido por sus hermanos, y tantos otros que han inspirado a artistas durante siglos y que han permitido a los teólogos conocer mejor la intimidad divina. Recomiendo, en este sentido, el libro Vivir con la Biblia, del cardenal Carlo María Martini, excepcional retrato, con sus múltiples enseñanzas, que nos transmiten estos primeros patriarcas.

Después del Génesis la Biblia sigue con el Éxodo, cuyo personaje central, Moisés, merecerá la atención de todo estudioso de la Biblia.

 

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Start typing and press Enter to search

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR

Aviso de cookies