Estimados y estimadas, hoy celebramos la Jornada mundial de las misiones, llamada también el domingo del Domund. Es una buena oportunidad para rezar y apoyar a nuestros misioneros que, en países lejanos, se dejan la piel al lado de los más desfavorecidos de la tierra, llevándolos la esperanza del mensaje de Jesús.

Además, este año el Papa Francisco ha querido que durante este mes, llamado «Mes misionero extraordinario», tengamos en el centro de nuestra oración y de nuestra acción cristiana la actividad misionera de la Iglesia. De ahí que el Papa nos invite no sólo a orar y ayudar a las misiones extranjeras, sino a ser también nosotros misioneros en nuestros propios ambientes, aquí, en nuestra casa. Se nos invita, por tanto, a ser valientes y a comunicar el Evangelio.

En las redes sociales, estamos acostumbrados a compartir, a veces sin pudor, todo lo que hacemos en cada momento con nuestros amigos, familiares, compañeros… Pero, como nos recuerda el Papa Francisco en el mensaje para la Jornada mundial de las misiones de este año, como católicos tenemos «una riqueza para dar, para comunicar, para anunciar; este es el sentido de la misión». El Papa explicita que, como dice el lema del Domund de este 2019, somos «bautizados y enviados». Como cristianos y, por tanto, como discípulos de Jesús, hay que «volver a encontrar el sentido misionero de nuestra adhesión de fe a Jesucristo», porque esta fe «la hemos recibido gratuitamente como un don en el bautismo y gratuitamente hemos de compartirla, sin excluir a nadie».

El Papa Francisco nos pide también que rompamos con nuestras comodidades, que salgamos de nuestra zona de confort y nos demos a los demás. El ejemplo más claro lo tenemos en nuestros misioneros, en el trabajo que hacen cada día entregados al amor de Cristo. Con esta jornada del Domund y con el Mes misionero extraordinario, deberíamos proponernos estar más cerca aún de ellos. Sabemos que necesitan de nuestra colaboración para desarrollar su tarea en medio de la pobreza, la guerra, la exclusión, las catástrofes naturales… Desgraciadamente, los medios de comunicación sólo se hacen eco de su trabajo cuando una tragedia golpea sus vidas.

Este año, las Obras Misionales Pontificias han querido dar a conocer el trabajo de nuestros misioneros a través de una «cadena de bondades», donde explican los trabajos concretos realizados por ellos en los territorios de misión. En esta «cadena» podemos tener presente especialmente nuestros treinta y tres misioneros y misioneras, hijos de nuestra archidiócesis, que han sido enviados por todo el mundo. Ellos creyeron en el sueño de Dios, llevan el Evangelio en su corazón, lo han aprendido y lo viven haciendo camino con los pueblos que sirven. Roguemos especialmente hoy por ellos y colaboremos generosamente para que tengan los medios necesarios para continuar en su misión.

Estimados: también nosotros somos «bautizados y enviados». Se nos recuerda, por tanto, la gracia del bautismo que hemos recibido y la necesidad de compartir y comunicar la fe sin excluir a nadie.

† Joan Planellas i Barnosell
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

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