Estimados, el domingo día 10 de noviembre celebraremos un año más el día de la Iglesia Diocesana. Es el día en el que se ofrece a los creyentes de cada diócesis la situación económica de la Iglesia diocesana y, a la vez, se pide la ayuda económica necesaria para su sostenimiento.

El lema de este año es: «Contigo somos una gran familia.» La familia hace pensar en lo que debe ser la comunidad cristiana, no por casualidad llamamos a la Iglesia «familia de los hijos de Dios». La comunidad cristiana lleva a cabo unos servicios dentro y fuera de ella misma en el camino de seguimiento de Jesús. Quienes nos beneficiamos y reconocemos el bien social que suponen y estamos interesados ​​que continúen, debemos demostrarlo. Alto y claro. Ante una persona que cojea sirven de poco o de nada las teorías de café. Lo que hace falta es levantarse y ayudarle a llevar el peso y caminar.

En la familia hay intercambio de servicios. A veces, se presentan situaciones de emergencia: la madre se ha puesto enferma, el padre se ha quedado sin trabajo o el hijo mayor se casa y tiene que amueblar el piso. Si la familia está bien avenida todos se ayudarán entre sí. Porque la familia da algo único: amor gratuito. El servicio que nos tocará hacer será más costoso o más sencillo, pero el afecto y la razón se imponen y nadie cuantifica ni anota el servicio que presta.

Reconozco que es antipático mezclar estimación y dinero. Aclaremos, pues, las cosas y toquemos de pies en el suelo. El joven que se casa no lo hace por dinero, pero necesita un lugar para vivir y aquí la economía tiene una palabra que decir. Lo mismo ocurre con la Iglesia: presta un servicio que no se compra ni se vende, pero lo hace con unos medios humanos que tienen un coste económico. Y como la Iglesia está formada por comunidades desiguales es necesario que la comunión de fe y de vida se manifieste en la corresponsabilidad. Aquí podríamos hablar de los vasos comunicantes pero el obispo no es maestro en física.

Hay que decir que el movimiento económico de la diócesis se puede consultar en la página web del Arzobispado, cumpliendo así la ley de transparencia que se nos pide. Incluso, en este momento se puede hacer un ingreso directamente a través de esta página web. Os invito a visitarla y a daros cuenta de los diferentes servicios y necesidades de la archidiócesis.

No quiero dejar de dar las gracias a todas las personas que ayudáis a la Iglesia. Seguro que la amáis y la valoráis. Además, pensad que el tono con el que se habla en casa de la Iglesia hace que se la valore de una manera o de otra. Continuad valorándola y ayudándola y trabajad para que vuestros familiares y amigos la valoren y la quieran.

El domingo de la Iglesia Diocesana es un día señalado para valorar, amar y ayudar a la Iglesia con más generosidad. Que Dios os lo pague.

† Joan Planellas i Barnosell
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

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