El pasado 30 de septiembre, al inicio de la conmemoración de los 1.600 años de la muerte de San Jerónimo, el primer traductor de la Biblia al latín, el Papa Francisco hizo pública una carta apostólica por la cual instituye el «Domingo de la Palabra de Dios» y establece que se celebre en el tercer domingo del tiempo ordinario. Hacía tres años que en las diócesis catalanas ya celebrábamos este domingo, pero al inicio del año litúrgico, es decir, el primer domingo de Adviento. Al recibir esta carta, como es obvio, hemos cambiado la fecha, que este año procede al día de hoy, 26 de enero. Además, las posibles actividades complementarias que ya habíamos comenzado a realizar en la semana que llamábamos «de la Biblia», se harán a continuación, es decir, este año del 27 de enero al 1 de febrero.

El Papa Francisco instituye este domingo para que todo el pueblo santo de Dios reflexione y valore la importancia que tiene leer y vivir el contenido de la Palabra de Dios en la propia vida cristiana. El Concilio Vaticano II dio un gran impulso al redescubrimiento de la Palabra de Dios, con su Constitución Dei Verbum, «Palabra de Dios». Y el mismo Concilio Provincial Tarraconense, del que empezamos a celebrar el vigésimo quinto aniversario, le dedicó toda una parte de sus debates y, en la primera resolución sobre el tema, considerada además como prioritaria, encontramos escrito: «La Iglesia escucha la Palabra de Dios y la proclama como Palabra de salvación. El Concilio Provincial Tarraconense insta a cada fiel cristiano a escucharla, a leerla personalmente, a meditarla, a celebrarla en la Iglesia y a orar con ella, a fin de vivir de su fuerza transformadora y en plena obediencia de fe al Señor, bajo la guía del Espíritu Santo» (n. 48).

La Palabra debe tener una primera transparencia y difusión por medio del texto impreso, con traducciones que respondan a la variedad de idiomas de nuestro planeta. En nuestra casa hay que alabar y agradecer el esfuerzo de la Asociación Bíblica de Cataluña, sobre todo a la hora de traducir y promover la llamada Biblia Catalana en su traducción interconfesional. Pero la voz de la Palabra debe resonar también a través de la radio, de las arterias informáticas de Internet, los canales de difusión virtual online…, debe aparecer en los eventos culturales y sociales. En un tiempo dominado por la imagen, es todavía significativo y sugestivo el modelo privilegiado por Cristo: él recurría al símbolo, a la narración, al ejemplo, a la experiencia diaria, a la parábola.

Por otra parte, la familia, encerrada en su hogar, con sus alegrías y sus dramas, es un espacio fundamental en que debe entrar la Palabra de Dios. La Biblia está llena de pequeñas y grandes historias familiares. El salmista imagina con vivacidad el cuadro sereno de un padre sentado en la mesa, rodeado de su esposa, como una vid fecunda, y de los hijos, como brotes de olivo (cf. Sal 128). Cada casa debería tener, pues, la Biblia, custodiarla dignamente, leerla y rezar con ella, porque «niños y viejos, jóvenes y chicas» (Sal 148,12) escuchen, comprendan, alaben y vivan la Palabra de Dios.

† Joan Planellas Barnosell
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

 

Start typing and press Enter to search

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR

Aviso de cookies