Capella del Col·legi Sant Pau de Tarragona, 6 de desembre de 2020

Lc 13,10-17

Muy apreciado P. Vasile Baltaretu, párroco de la Iglesia ortodoxa rumana. Muy apreciado David, Muy apreciado pueblo santo de Dios. Muy apreciados todos en el Señor.

Ha sido para mí un gran placer y un honor el haber compartido esta celebración de la Santa Misa y poder dirigiros ahora unas palabras. La Iglesia católica de Tarragona siempre ha considerado como hermanos a los integrantes de la Iglesia ortodoxa rumana. Nos une una misma fe y una misma esperanza en Cristo Jesús. Porque es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Que el Señor nos conceda el don de la paz y de la unidad en nuestras propias comunidades.

Hoy hemos escuchado en el Evangelio el pasaje de san Lucas sobre la mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada y no podía en modo alguno enderezarse.

Se trata de uno de los muchos episodios que san Lucas nos narra, sin mucho orden, al describir el largo camino recorrido por Jesús hacia Jerusalén (Lc 9,51 a 19,28).

  • Lucas 13,12-13: [Jesús cura la mujer]. Viendo a la mujer, Jesús la llama y le dice: “¡Mujer, queda libre de tu enfermedad!”. La acción de liberar se realiza por medio de la palabra, dirigida directamente a la mujer, y por el toque de la imposición de las manos. Inmediatamente, se pone de pie y empieza a alabar al Señor. Hay una relación entre el ponerse de pie y dar gloria a Dios. Jesús hace que la mujer se ponga de pie, para que pueda alabar a Dios en medio del pueblo reunido en asamblea. También la suegra de Pedro, una vez curada, se levanta y se pone a servir (Mc 1,31). ¡Alabar a Dios y servir a los hermanos! Es el resumen de la vida cristiana.
  • Lucas 13,14: [La reacción del jefe de la sinagoga]. A continuación el jefe de la sinagoga se volvió furioso viendo la acción de Jesús, porque había curado a la mujer un día de sábado: “Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado”. En la crítica del jefe de la sinagoga resuena la palabra de la Ley de Dios que decía: “Acuérdate del día de sábado para santificarlo. Trabaja seis días y, en ellos, haz todas tus faenas. Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Yahvé, tu Dios. Que nadie trabaje”. (Ex 20,8-10). En esta reacción autoritaria del jefe tenemos una llave para entender por qué motivo la gente estaba tan oprimida y por qué la mujer no podía participar en aquel tiempo. El dominio sobre las conciencias a través de la manipulación de la ley de Dios era muy fuerte. Era ésta la manera en que mantenían a la gente sometida y encorvada.
  • Lucas 13,15-16: [La respuesta de Jesús al jefe de la sinagoga]. El jefe condenó a las personas porque quería que observasen la Ley de Dios. Aquello que para el jefe de la sinagoga es observancia de la ley de Dios, para Jesús es hipocresía: “¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?”. Con este ejemplo sacado de la vida diaria, Jesús muestra la incoherencia de este tipo de observancia de la ley de Dios. Si está permitido desatar un buey en el día de sábado, sólo para darle de beber, mucho más está permitido desatar a una hija de Abraham para liberarla del poder del mal. El verdadero sentido de la observancia de la Ley que agrada a Dios es éste: liberar a las personas del poder del mal y ponerlas de pie, para que puedan glorificar a Dios y rendirle homenaje. Jesús imita a Dios que endereza a los encorvados (Sal 145,14; 146,8), como afirma el Salmo145.
  • Lucas 13,17: [La reacción de la gente ante la acción de Jesús]. La enseñanza de Jesús deja confusos a sus adversarios, pero la multitud se llena de alegría por las maravillas que Jesús está realizando: “toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía”. En la Palestina del tiempo de Jesús, eran muchas las personas que vivían sometidas, encorvadas, sometidas a los jefes políticos o religiosos de su pueblo. Esta situación de sumisión estaba justificada por la religión. Pero Jesús no quiere que ella siga encorvada. Desatar y liberar a las personas no tiene un día marcado. Es todos los días, ¡y hasta el día de sábado! Jesús ha venido a liberar, a salvar.
  • La multitud se alegra con la acción de Jesús. ¿Cuál es la liberación que está aconteciendo hoy? Tenemos que escrutar los signos de los tiempos, lo que pasa a nuestro alrededor, la situación de pandemia que nos acecha, y saber ver en ella el paso del Señor por nuestras propias vidas.

En nuestro mundo hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante las llamadas del Señor, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, nos sucede como los discípulos en el mar de Galilea, que empezamos a ver fantasmas. Y nos hace falta que Jesús nos vuelva a decir: «Coraje. Mujer. Queda libre de tu enfermedad». «No tengas miedo». Es la llamada de estos días preparatorios a la Navidad, en este tiempo de Adviento, cuando se nos pide estar atentos y vigilantes, con una actitud serena y esperanzada.

Querida comunidad ortodoxa rumana. Yo pienso que los cristianos, en medio de este mundo convulso debemos actuar de esta forma. Debemos tener una actitud serena y esperanzada ante los problemas de la vida. Una actitud de fe que nos hace proclamar la gloria de Dios y servir a los hermanos, como hemos dicho anteriormente.

Hoy, precisamente, nuestro encuentro coincide con la festividad de San Nicolás, patrono de los niños en vuestro culto ortodoxo rumano. Nacido en Patara, en la región de Licia (actualmente dentro del territorio de Turquía) en una familia adinerada y desde niño se destacó por su carácter piadoso y generoso. Sus padres, fervorosos cristianos, lo educaron en la fe. Después de la muerte de sus padres, Nicolás heredó una gran fortuna que puso al servicio de los necesitados. [Según la hagiografía escrita por San Metodio, arzobispo de Constantinopla].

Al morir sus padres, repartió toda su fortuna entre los pobres y se fue a vivir a Myra (Anatolia, actualmente Turquía), donde sería consagrado obispo. Durante su época como obispo, y en su afán por erradicar los cultos paganos, ordenó demoler el templo de Artemisa en Myra; el templo más grande y famoso de Licia, así como otros varios edificios paganos.

Participó en el Concilio de Nicea, condenando las doctrinas de Arrio, quien se negaba a admitir el dogma de la divinidad de Cristo. Para combatir los errores, utilizaba una dulzura exquisita, logrando grandes y sinceras conversiones, a pesar de su discreto talento especulativo y orador que tanto gusta a los orientales. Sin embargo, cuando se trataba de proteger a los más débiles de los poderosos, San Nicolás, a pesar de su avanzada edad, actuaba con gran arrojo y vigor.

San Nicolás de Bari murió el 6 de diciembre del año 343 en Myra, pero sus restos descansan en la ciudad portuaria italiana de Bari, pues allí fueron llevados después de que fueran sacados de Turquía tras la conquista musulmana. Tras su muerte se convirtió en el primer santo, no mártir, en gozar de una especial devoción en Oriente y Occidente.

Multitud de relatos milagrosos aparecieron sobre él, desfigurando, a veces, su eminente carácter práctico y sencillo.

Nicolás de Bari se convirtió en la base de la figura de Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás personaje legendario que según la cultura occidental trae regalos a los niños por Navidad. Que su testimonio de santidad nos ayude a dar buen ejemplo a nuestros niños.

Que les enseñemos a alabar a Dios por medio de la oración y a servir generosamente a los hermanos. Este es el resumen de una auténtica vida cristiana, como nos enseña el Evangelio. Todos podemos y debemos ser santos en nuestra vida. El papa Francisco, en su exhortación sobre la santidad cristiana, habla de la santidad de la puerta de al lado, la santidad en la vida ordinaria. Dice: «Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad “de la puerta de al lado”, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, “la clase media de la santidad”» (núm. 7).

La gracia y la liberación del Señor, como hizo con aquella mujer encorvada del Evangelio de hoy, nos ayudará a ser santos. Esta liturgia de hoy nos ayudará a ser santos. El buen ejemplo a nuestros niños nos ayudará a ser santos. Que la Navidad que se acerca nos ayude a ser santos: alabando las grandezas de Dios, como aquella mujer, y sirviendo a los demás con entrega y humildad.

Y a todos vosotros os deseo un feliz domingo y ya, desde ahora, una santa Navidad, con vuestras respectivas familias. Que el Señor os bendiga a todos.

***

 

Palabras del P. Vasile Baltareti, párroco de la Parahia Ortodoxă Română Tarragona

Estimado Monseñor Dr. Joan Planellas, Arzobispo Metropolitano de Tarragona y Primado de las Españas, Estimado Padre diácono Miquel, Secretario particular del Sr. Arzobispo,

Iubiti credinciosi,

En primer lugar es digno de dar gracias al Señor por este día tan especial para nuestra comunidad ortodoxa rumana del Camp de Tarragona. Su visita, Sr. Arzobispo, para nosotros es un símbolo de las muy buenas relaciones fraternas que tenemos.

Nuestra parroquia se fundó el año 2004, cuando desde el Patriarcado de Rumanía me enviaron a España, a la bella Cataluña, para establecer una parroquia que sirva a los rumanos que vivían y trabajaban en la provincia de Tarragona. Cuando me enteré que tendría que trasladarme junto con mi familia a esta zona, empecé a buscar cosas sobre la ciudad y es cuando descubrí a los santos mártires tarraconenses: San Fructuoso, el primer obispo conocido de la sede metropolitana y primada de Tarragona y sus dos diáconos, Augurio y Eulogio. Viendo que sufrieron martirio en el siglo III, cuando la Iglesia era Una, Santa y Apostólica, decidí que los patrones de la parroquia ortodoxa rumana de Tarragona tendrían que ser también los mártires tarraconenses.

De esta forma, se fundó esta parroquia a la que llevo sirviendo desde hace 16 años, con el apoyo de la Virgen María, con el de los Santos Jerarcas Calinic de Bucarest y Fructuoso de Tarragona nuestros patrones, con el apoyo de los feligreses rumanos y sobre todo el de la Archidiócesis de Tarragona, que, desde el principio, en el otoño de 2004, nos abrió sus puertas y nos dio el permiso de celebrar la Divina Liturgia. Al principio hemos celebrado en la Capilla del Convento de las Oblatas en la Parte Alta de la ciudad, donde estuvimos del 2004 a 2012. Ese año, debido al gran número de feligreses que asistían a las celebraciones, nos trasladamos aquí en esta grandiosa capilla.

Asimismo, desde el año 2005, celebramos de forma continuada en Reus, en la Capilla de la Pastoreta.

Por lo tanto, no hay palabras que puedan expresar todo el agradecimiento que tenemos frente al Arzobispado de Tarragona, que siempre ha estado a nuestro lado, como verdaderos hermanos en Cristo, nuestro Señor. Voy a ser simple y directo: sin su apoyo, nuestra comunidad ortodoxa rumana no podría existir. Gracias a Ustedes, durante todos estos años hemos podido reunirnos cada domingo y cada festividad a rezar y a celebrar nuestra misa. Por eso, de parte de toda la comunidad le damos las ¡GRACIAS!

Además, su visita de hoy coincide con una fiesta muy importante para nosotros, San Nicolás, el arzobispo de Mira de Licia (en la actual Turquía), que es el que trae regalos a los niños principalmente, pero también a los adultos que se han portado bien. Por eso, de parte de la Parroquia Ortodoxa Rumana de Tarragona, queremos regalarle un icono de San Nicolás, realizado según la iconografía típica ortodoxa de Grecia.

También, teniendo en cuenta de que Usted es al mismo tiempo Metropolitano de Cataluña, le quiero ofrecer una cruz pectoral típica ortodoxa, realizada según el estilo rumano, que es la cruz que llevan todos los sacerdotes ortodoxos rumanos del Arciprestazgo de Cataluña, ya que nuestras parroquias rumanas repartidas por toda Cataluña, en realidad están repartidas por su Metropolia.

Asimismo quiero agradecer la presencia del Padre Miquel, Secretario particular del Sr. Arzobispo y diácono de la Archidiócesis de Tarragona, con el que hemos planeado esta visita. Por eso, le queremos ofrecer una cruz de bendición, en memoria de este bendecido día.

Muchas gracias por todo Sr. Arzobispo y le esperamos muchas otras veces para que nos honre con su presencia en medio de nosotros. Agradecemos sus bonitas palabras de su homilía que han llegado al fondo de nuestros corazones. Que el Señor Jesucristo, la Virgen María y San Nicolás hoy celebrado, bendigan su actividad pastoral y que se acuerden en su Reino Celestial de todos los sacerdotes, clérigos y feligreses de la Archidiócesis de Tarragona.

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