Seminari. Casa de Cultura, 24 de setembre de 2026
«Estimats germans, amb gran goig començo la meva visita amb tots vosaltres.»
Con estas palabras que utilizó el Santo Padre León XIV al iniciar la etapa de su viaje apostólico en Barcelona, Montserrat y Sant Feliu de Llobregat, quisiera comenzar este entrañable encuentro con todos vosotros, estimados sacerdotes, todos hermanos en Cristo, pastor y guía de nuestras almas.
Ya desde el inicio sean dadas las gracias a Dios por vuestro abnegado ministerio pastoral al servicio de la Iglesia que peregrina en la archidiócesis tarraconense.
Me siento profundamente honrado de estar hoy aquí en esta hermosa tierra. Que la fraternidad que hoy compartimos nos ayude a todos a afianzar nuestra comunión afectiva y fiel con la Iglesia de Roma, «la que preside en la caridad», como decía san Ignacio de Antioquía, y con ella, estrechar vínculos con todas las Iglesias, en España y en el mundo entero, que peregrinan hacia la casa del Padre.
Quisiera fundamentar mis palabras evocando el reciente viaje apostólico del Santo Padre León XIV a España, que nos invitaba a «alzar la mirada».
Ciertamente, los tiempos actuales son tiempos recios, como decía Santa Teresa de Jesús. Que los desafíos actuales no nos desanimen. La invitación a «alzar la mirada» nos llena de esperanza para mantenemos firmes, con los pies en la tierra, pero con el corazón en el cielo, la meta de nuestro caminar peregrino hacia los brazos amorosos y misericordiosos de Dios Padre, que nos guía y acompaña en nuestro día a día.
Quisiera enmarcar estas palabras en el incomparable contexto celebrativo de Santa Tecla, Patrona de la ciudad de Tarragona, así como de la fiesta del Santuario de la Misericordia de Reus, conmemoraciones que nos preparan a la inminente inauguración del nuevo curso pastoral archidiocesano 2026-2027, que el próximo sábado 3 de octubre tendrá lugar en esta edificación histórica que hoy nos acoge: El Seminari. Casa de Cultura.
Este edificio, fundado en 1569 por el cardenal arzobispo Gaspar Cervantes de Gaeta, mantiene en la Capilla de San Pablo la memoria viva de la tradición que habla de la venida del Apóstol de los Gentiles a la ciudad de Tarraco, y que, a su vez, nos ayuda a crecer en la convicción de que Cristo es la roca firme sobre la que se edifica nuestra fe, fundamento para el desempeño del servicio pastoral a nosotros encomendado, siempre por amor a Dios y a su Iglesia.
- En la mente y en el corazón, las palabras del Papa León
El Santo Padre León XIV nos recordó la tradición de Cataluña como una tierra de fe y abierta a la fraternidad cristiana, citando palabras previas pronunciadas por san Juan Pablo II, que visitó Cataluña durante su memorable primer viaje apostólico a España.
Antes que nada, quisiera repetir, ahora, esas hermosas palabras del Santo Padre, que nos visitó hace 44 años, para celebrar nuestra identidad cultural tan noble, que el cristianismo ha moldeado a lo largo de los siglos, capacitándola para ser “motor de humanismo”.
Era un 7 de noviembre de 1982, y, en Montserrat, Juan Pablo II, pronunciando gran parte de su homilía en catalán, dijo: «La fe cristiana ha penetrat de tal manera la vida del vostre poble, que es pot afirmar que la història de Catalunya no es podria entendre sense el cristianisme.»
Sobre este corolario, el Papa León XIV ha tocado nuestros corazones con hechos y palabras (gestis verbisque inter se coniunctis, DV 2), y ha despertado también en nosotros, como hicieron los primeros predicadores que anunciaron la Buena Nueva en la antigua Tarraco y en su comarca, la alegría del Evangelio (Evangelii gaudium). Esta alegría consiste en saber que Dios, en su gran amor por nosotros, «homines tamquam amicos alloquitur et cum eis conversatur», esto es, ‘habla a los hombres como amigos y mora con ellos’ (DV 2).
Podemos ahora hacer resonar los puntos más destacados de las intervenciones del Santo Padre León XIV en su reciente viaje apostólico, en su etapa catalana, palabras que nos compartió como padre, pastor y, por qué no, como amigo.
- Unidad. Es un don de Dios. Que aquello que nos divide no sea más fuerte que aquello que nos une. Las legítimas diferencias son una riqueza cuando se viven en espíritu de fraternidad y diálogo, animados por la primacía de la Gracia y madurando juntos por la experiencia que nos brinda el aprendizaje compartido por el paso del tiempo. En otras palabras: «¡Juntos somos fuertes!»
- Fe, esperanza y caridad. La fe, don de Dios, se manifiesta en las obras, evidencia visible de una vida transformada por Dios. En concreto se manifiesta en el servicio a los demás, mirando con especial atención a quienes viven en precariedad, pobreza o soledad.
Esperanza. Me vienen a la memoria las palabras del Santo Padre en el Centro Penitenciario Brians-1 de Barcelona. El Papa nos invitaba a vivir desde Cristo, vencedor de la esclavitud que suponen el pecado y la muerte. Los errores cometidos en la vida no determinan la identidad definitiva de una persona. No olvidemos que la Gracia es más fuerte que nuestra debilidad (2 Corintios 12:9) y que donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia (Romanos 5, 20).
Hemos sido hechos a imagen de Dios y semejanza del Espíritu, las dos manos del Padre con las que Dios nos va modelando, como decía San Ireneo de Lyon. En Jesucristo, el Verbo de Dios hecho carne, se nos ha revelado perfectamente la imagen invisible de Dios y se nos ha devuelto la semejanza perdida. Así, se nos invita a vivir esperanzados hacia la meta, esto es, a «ser santos e inmaculados ante Dios por el Amor» (Efesios, 1.4).
Caridad. La virtud suprema, testimonio vivo de la esperanza que llevamos dentro. El ejercicio de la caridad nos apremia (2 Corintios 5: 14). Con la Gracia de Dios y nuestra buena disponibilidad a la acción de esa Gracia, caminamos en el seguimiento de Cristo, llevando a cumplimiento el mandamiento supremo del amor, que lleva a su plenitud la Ley y los Profetas: «Amaos unos a otros como Yo os he amado» (Juan 13:34).
- Acogida. El Santo Padre en sus encuentros con personas privadas de libertad y en su visita al Raval de Barcelona, nos invitó a acoger de manera incondicional a toda mujer como hermana y a todo hombre como hermano, resaltando la dignidad de los más desfavorecidos. En la acción pastoral, con un pequeño gesto podemos dar esperanza y renovar la dignidad de muchas personas alicaídas que encontramos en nuestro día a día. Porque a veces la antesala de las grandes obras de Dios acontece a través de las cosas más pequeñas.
- Belleza. Una extraordinaria muestra de la belleza que eleva el alma a Dios lo tenemos en la bendición de la nueva Torre de Jesús de la Basílica de la Sagrada Familia. Proyectada por Antoni Gaudí, “arquitecto ardiente de fe”, que concibió los espacios para guiar al alma en una peregrinación espiritual hacia Cristo, las palabras del Santo Padre fueron una invitación a contemplar la belleza del templo y del arte sacro. Así se nos recuerda que la via pulchritudinis es uno de los caminos para acceder a Dios, junto con los caminos de la unidad, la bondad y la verdad, que nos dan los cuatro Trascendentales del Ser, propiedades universales que pertenecen a todo lo que existe por el hecho de existir: unidad (unum), verdad (verum), bondad (bonum) y belleza (pulchrum).
Al respecto, el Romano Pontífice señaló que la cruz que corona el templo es un estandarte de caridad y esperanza que ilumina a la sociedad. Además, el hecho de que la Basílica esté inacabada nos recuerda que todos nosotros, miembros de la Iglesia, somos las piedras vivas de una obra en constante edificación, con Jesucristo como fundamento y piedra angular.
En efecto, todos nosotros, por el bautismo, somos templos del Espíritu Santo y piedras vivas del gran templo que es la Iglesia. Hoy podemos pedir al Señor la gracia de reavivar el don de Dios que hay en nosotros por el bautismo y por la imposición sacramental de manos de nuestros obispos en el día de la ordenación sacerdotal: «Reaviva el don de Dios que hay en ti» (2 Timoteo 1:6) para vivir la fe y la fortaleza cuando el entusiasmo decae.
- Dignidad. De nuevo recordamos la visita del Santo Padre al Centro Penitenciario Brians-1 de Barcelona. El Papa León XIV nos recordó que todo ser humano es digno por el hecho de haber sido creado y amado por Dios, sin importar el bien o el mal que haya hecho. No existe ninguna situación capaz de hacer que Dios aparte su mirada de nosotros, por lo que, ante la tentación de sentirse inferiores, miremos hacia el Señor, alcemos la mirada, con la firme esperanza de que el pecado y la muerte no tienen la última palabra.
«¡Dios nos ama como somos, pero nos sueña mejor!», continúa diciendo el Papa León XIV. Así, la vida cristiana no consiste en no equivocarse, sino en aprender a levantarse: «El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar.»
En uno de los momentos centrales de su intervención, el Santo Padre evocó la figura de San Agustín. El santo de Hipona relató en sus Confesiones un camino de conversión que demuestra que los errores no condicionan la vida de una persona. «Si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones», resaltó el Papa.
- Dilatar horizontes. También en el Centro Penitenciario Brians-1, el Papa León XIV nos animó a dar espacio a Dios en nuestras vidas y a dejarnos acompañar por su amor: «Hagamos espacio al Señor en nuestro corazón y busquemos su rostro. Dejémonos acompañar por su amor. Aferrémonos a Él, que nos invita continuamente a la esperanza y nos muestra un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar.»
- Renunciar a las palabras hirientes. Durante su visita a la Abadía de Montserrat, el Papa León XIV pidió renunciar a las palabras hirientes y superar la agresividad en la vida diaria, la política y las redes sociales.
La crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide no conducen a nada. Todos estamos necesitados de perdón. A nadie le gusta que le corrijan con mal tono o que le humillen. Intentemos hacer a los demás lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros. Y todo ello aderezado con la virtud eterna de la caridad, que nos une a Dios y al hermano.
Ante la Virgen de Montserrat, la entrañable Moreneta, como un símbolo de unidad y comunión, el Santo Padre nos pidió dejar a un lado las actitudes que endurecen el corazón. La imagen de la Virgen sostiene a un Niño Jesús indefenso. Esto enseña que la fuerza del cristiano no está en la violencia, sino en el amor sencillo.
- De las palabras a la acción: Plan pastoral 2026-2027
Esta querida archidiócesis de Tarragona, bajo la guía de su Metropolitano, Su Excelencia Mons. Joan Planellas i Barnosell, dará inicio oficial al curso pastoral 2026-2027 el próximo sábado 3 de octubre de 2026, en el contexto de este inigualable marco que hoy nos acoge: El Seminari. Casa de Cultura.
Siguiendo la estela del legado que el Santo Padre nos ha donado en su reciente viaje apostólico, podemos señalar algunos elementos que vertebran el nuevo curso pastoral:
- Lema «Id y anunciad» (‘Aneu i anuncieu’). La archidiócesis plantea el curso como una llamada a la acción común y a la evangelización compartida por parte de toda la comunidad diocesana, siguiendo así el llamado a la unidad que nos hacía el Santo Padre y al que hemos hecho referencia al inicio de este encuentro fraternal.
- Conversión pastoral. Como una de las dinámicas centrales del itinerario pastoral, os habéis planteado el desarrollo de comunidades en continua conversión pastoral. De este modo, las estructuras pastorales se irán orientando hacia modelos dinámicos, coordinados y abiertos a las necesidades actuales. Os animo en esa tarea que se os da como don y misión.
- Cultura vocacional. El precedente curso estuvo centrado en la vida entendida como vocación. En este año, a través de iniciativas como el Servicio para la Vocación, tenéis como horizonte de trabajo que los fieles se planteen su vida como una respuesta al proyecto de Dios, un propósito, un objetivo, una meta, que da sentido al quehacer humano y eclesial, que nos hace crecer como personas, como santos y a hacer de este mundo un lugar un poco mejor para los que estamos y las generaciones venideras.
- Cohesión y corresponsabilidad. De manera que se fortalezca el papel de los laicos, catequistas y voluntarios en trabajo coordinado en las diferentes Unidades pastorales (UPA) y consejos parroquiales.
Guiados bajo la acción del Espíritu Santo, que nos lleva suavemente hacia las cumbres de la unión con Dios, disponibles a la acción de su gracia, que este nuevo curso pastoral sea una ocasión para crecer como piedras vivas del gran templo que es la Iglesia en el anuncio de la salvación de Cristo a todo el orbe conocido.
- TARRAGONA: TIERRA DE SANTOS, TIERRA MARIANA
- «Sanguis martyrum, semen christianorum.» ‘La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos.’ Esta frase de Tertuliano, en su obra Apologeticus (año 197), nos sirve para alzar el alma, la vida y corazón hacia todos los santos mártires que con sus martyria ‘testimonio’ nos mostraron que la santidad es posible con la Gracia de Dios y la docilidad-disponibilidad a la acción de su Gracia en nuestras vidas.
Una figura de santidad martirial de especial referencia para la amada archidiócesis de Tarragona es, sin duda, Santa Tecla. Mártir cristiana del siglo I, seguidora de San Pablo, venerada como protomártir o la primera mujer mártir.
Nacida en Iconio (actual Turquía) en una familia noble. Escuchó predicar a san Pablo y decidió vivir en la fe cristiana para acompañarle. Su vida se conoce principalmente a través del texto del siglo II Hechos de Pablo y Tecla.
Condenada a la hoguera por no abjurar de su fe, una tormenta apagó el fuego; sentenciada a ser devorada por leones, los animales sólo lamieron sus pies; escapando de sus verdugos, una cueva se abrió y los soldados solo pudieron ver su brazo.
Venerada Patrona de la ciudad de Tarragona —tuvimos el honor de celebrar su solemnidad ayer miércoles 23 de septiembre—, fecha que recuerda que, en 1321, el rey Jaume II el Just, consiguió una reliquia de la Santa traída desde Armenia: la muñeca del brazo o brazo de Santa Tecla, la cual fue aquí solemnemente recibida, y es objeto de muy devota veneración con arraigo en la fe de los Apóstoles.
El recuerdo de esta efeméride da origen de la Fiesta Mayor de la ciudad de Tarragona.
Podemos recordar que, en Roma, cerca de la basílica de San Pedro, hay un oratorio dedicado a esta Megalomártir, considerada isapóstolos, esto es, ‘igual a los apóstoles’, que tiene dedicado un monasterio adjunto.
Pero no olvidemos que Tarragona es una tierra bendecida por la entrega y el testimonio de muchos mártires desde los primeros tiempos de la Iglesia. Es el caso de San Fructuoso de Tarragona, Obispo, junto con los Santos Eulogio y Augurio, diáconos. Ellos fueron, posiblemente, los primeros mártires de los que hay constancia documental en la historia del cristianismo en España, a través de un testimonio de su martirio escrito por un testigo presencial en el siglo III.
Ahora bien: la estela de santidad de los mártires nos sigue alentando en nuestros días. Un ejemplo de ello fue el 13 de octubre de 2013, fecha en la que se celebró, en el Complejo Educativo de Tarragona (antigua Universidad Laboral) la beatificación de 522 mártires del siglo XX en España, convirtiéndose en una de las ceremonias eclesiales con mayor participación en la historia reciente de la Iglesia.
- El Santuario de la Misericordia de Reus. Extraordinario, hermoso e histórico templo dedicado a la Patrona de la Ciudad: la Mare de Déu de Misericòrdia. Mañana, Deo volente, tendremos el honor de celebrar la culminación de la Festa Major de Misericòrdia.
El origen del Santuario comenzó en el lugar donde, según la tradición, la Virgen María se apareció a la pastora Isabel Besora en el año 1592 para librar a Reus de la peste. La Virgen dejó grabada la huella de una rosa en la mejilla de la Pastora como prueba de su aparición. Gracias a esta señal, las autoridades la creyeron y la epidemia que sufría la ciudad terminó. La rosa es desde entonces signo distintivo de las enseñas de Reus y de la réplica del Estandarte de la Misericordia, diseñado originalmente por Antoni Gaudí.
Al quedarse pequeña la inicial capilla por la afluencia de peregrinos y devotos, las obras del santuario actual comenzaron en el año 1650. En 1903, el famoso arquitecto Antoni Gaudí diseñó un proyecto para reformar la fachada del santuario que al final no se realizó.
La Mare de Déu de Misericòrdia fue coronada solemnemente el 10 de octubre de 1904, y celebró el centenario de su coronación en 2004, año en el que también salió solemnemente de su Santuario como muestra de devoción popular singular, lo que se repite cada 25 años (si Dios nos lo concede, en el 2029 estaremos aquí para celebrar tan piadosa devoción).
Que la Mare de Déu de Misericòrdia nos cubra con su manto, nos libre de todo peligro y de todo mal, y haga de nuestras vidas hermosas rosas ofrecidas por amor a su amado Hijo y su Iglesia.
Estimados hermanos sacerdotes:
Con la Eucaristía diaria, alimento de cuerpo y alma; con la oración, respirar del alma; en unidad con vuestro Arzobispo y en comunión con el Santo Padre, seguid adelante, levantad la mirada y el corazón. Dios es el Emmanuel, el Dios con nosotros y nos acompaña en nuestro caminar. No nos deja solos y nos anima cada día a seguir adelante. Si vemos que no podemos, sí que está de nuestra mano pedirle con confianza: Señor, haz tu obra en mí. Y dejaos sorprender por su generosa bondad regeneradora también para con nosotros en nuestro ministerio.
Todos estamos llamados a un continuo camino de conversión pastoral, clave de la vida de la Iglesia, de todo cristiano y punto de referencia del plan que vais a comenzar todos juntos como Iglesia que peregrina en la archidiócesis de Tarragona.
Que el Señor de la mies fortalezca vuestras manos, con las que cada día ofrecéis a Cristo al pueblo fiel, y os renueve la alegría del primer sí.
Gracias, queridos sacerdotes, por entregar la vida, muchas veces en silencio. Dios, el mejor y único pagador (cf. Evangelio de los viñadores que hemos proclamado y comentado el pasado domingo 20 de septiembre), os sabrá recompensar, ya aquí en la vida temporal y, después, en la eterna.
Gracias por ser reflejo vivo y dar testimonio (martyria) vivo de la misericordia de Dios en medio del mundo. Que el Buen Pastor colme vuestros corazones de paz, sostenga vuestras fatigas y guíe siempre vuestro ministerio con su amor infinito.
En comunió amb el Sant Pare, amb el seu arquebisbe, i amb tota l’Església universal, continuem endavant aquesta missió compartida. Que el Senyor ens beneeixi, ens guardi i faci brillar el seu rostre sobre tots nosaltres, avui i sempre.
Aquests són els postulats que he volgut compartir amb tots vosaltres des del més profund del meu cor. Desitjo que aquesta entranyable trobada renovi el nostre compromís de caminar junts en santedat i justícia, en l’horitzó esperançador de construir una Església més fidel al seu Senyor i oberta a la solidaritat i al bé comú.
I que la pau del Senyor acompanyi sempre aquesta terra i tots els seus fidels.
Moltes gràcies per la vostra amable atenció.
Que Déu us beneeixi.








