Es la primera vez que participo en la Iglesia en una experiencia de este tipo.
Aprecio mucho que el papa Francisco nos haya dado la ocasión, a todos los cristianos, a través de una participación activa y personal, puesto que es muy importante que todos podamos dar nuestras ideas, inquietudes, pensamientos y sentimientos, para mejorar nuestra Iglesia.
La importancia que juntos podamos aportar algo de nosotros a nuestros vecinos, familiares y amigos sirve para enriquecer todo el entorno y poder vivirlo con una visión clara y llena de cariño al prójimo. Desde mi punto de vista, el trabajo de todos, sin distinciones o discriminaciones, hizo que esta convocatoria se convirtiera en exitosa.
He entendido que el Papa, como servidor de la comunidad cristiana, necesita la colaboración de todos, también de cada bautizado, porque imagino que el objetivo es que la Iglesia dialogue y, así, se enriquezca con cada aportación.
En nuestra parroquia se presentaron algunos puntos que debemos trabajar en comunidad firmemente. Por ejemplo, encontramos una necesidad de colaboración. Quiero decir que muchos de los fieles están dispuestos a dar cierta ayuda en las distintas labores del sostenimiento de la parroquia. Desde algo tan elemental como la limpieza, hasta lo sublime como es la oración.
También somos conscientes de nuestros puntos más débiles. Sí, se necesitan más personas que nos aporten conocimiento y nuevas ideas a través de cursos libres y diversos. No siempre las actividades están al alcance de todos. Queremos una parroquia que se convierta en un espacio de encuentro en el que podamos compartir, aprender y, especialmente, disfrutar.
Espero recibir maneras efectivas de crear un ambiente que nos entusiasme, más aún, y nos lleve a la reflexión ya la autocrítica, por una participación eficaz.
Porque, hablando libremente desde el respeto, sin guardarnos nada, daremos lugar a este diálogo sobre nuestra situación y podremos crecer y dar fruto.
La realidad de nuestra parroquia es diferente, seguramente, a la de las que tenemos a nuestro alrededor. Sin embargo, todos estamos llamados a vivir nuestra fe ya dar testimonio del amor de Dios, y esto ha sido una gran oportunidad.
El Santo Padre, con todas estas sugerencias, nos guiará hacia el procedimiento adecuado para avanzar «caminando juntos» como pueblo cristiano.
Claudia Salas, de la Parrpquia de l’Assumpció de Segur de Calafell
Artículo publicado en el Full dominical del 18 de diciembre de 2022 (n. 3797)








