El pasado mes de julio, el arzobispo Joan Planellas nombraba como nueva coordinadora de Vida Creixent a Dª. Concepció Motlló Sans. La nueva responsable es también laica con misión pastoral en las parroquias de Arbeca, Belianes y Omellons.

Desde el año 2017 forma parte del movimiento cristiano de personas mayores Vida Creixent. Ahora, asume esta nueva responsabilidad al frente de la organización. Conversamos con ella para conocer un poco más esta realidad en la archidiócesis de Tarragona.

—¿Cuál es la presencia actual de Vida Creixent en nuestra archidiócesis?

Actualmente, en el arzobispado de Tarragona tenemos trece grupos que nos reunimos cada quince días para trabajar el temario correspondiente. Este año, lo hacemos con el lema «Amar». En los grupos de Vida Creixent se presentan tres aspectos. En primer lugar, la amistad, que se convierte en testimonio en grupos. Gracias a esta amistad, los grupos se alientan mutuamente y les dan la fuerza para afrontar la misma realidad. En segundo lugar, la espiritualidad, para sentir la alegría de saber conectar con Dios, abierta al mundo ya los problemas de los hombres y mujeres de hoy. Y, por último, el apostolado, como cooperadores de la verdad mediante la palabra y el testimonio para intervenir en los asuntos de este mundo.

—¿Cuáles son los objetivos de Vida Creixent?

Vida Creixent es un movimiento de Iglesia para la gente mayor. Pero lo que ocurre es que nadie quiere ser mayor. Pero en la vida todos crecemos. Y debemos crecer también en nuestra vida interior. Así, tenemos varios objetivos como movimiento. Por un lado, vivir, compartir y poner en común los proyectos y deseos de amar, dando sentido a nuestras vidas. Por otra parte, también tenemos como objetivo compartir, aportando nuestra experiencia a la pluralidad actual. Y también es nuestro objetivo ser útil para Dios, para el ser humano y para la sociedad.

—¿Cómo se trabaja la pastoral para personas mayores desde Vida Creixent?

Reflexionando que la madurez nos da unos signos positivos de capacidad, aceptación de nuestra edad, equilibrio, experiencia y amor con quienes nos rodean. De superación, colaborando en la vida y sin nostalgia del pasado. Y de presencia testimonial encarada en nuestro entorno.

Los mayores tenemos una nueva misión que nos espera y nos invita a dirigir la mirada hacia el futuro. «La especial sensibilidad de nosotros, la gente mayor, de esta edad de madurez por los cuidados, pensamientos y efectos que nos hacen más humanos». La aportación de la ternura a las nuevas generaciones.

—En el tiempo de pandemia, ¿cómo ha trabajado Vida Creixent para poder seguir ofreciendo sus servicios a las personas mayores?

Durante el tiempo de pandemia no nos reuníamos, sino que estábamos en contacto mediante las redes sociales, como puede ser WhatsApp o Messenger. A pesar de las dificultades, seguíamos trabajando la amistad, preguntando, orando y apoyando cuando hacía falta. Teníamos el compromiso de estar en contacto y espiritualmente, enviando el evangelio del día.

—¿Cuáles son los principales retos que tendrá que asumir Vida Creixent en los próximos años?

Los principales retos serán mantener los grupos que ya existen e ir ampliando con otras parroquias que todavía no forman parte. También queremos sensibilizar a los miembros de Vida Creixent para ser corresponsables con los sacerdotes en el funcionamiento y mantenimiento de la parroquia tanto a nivel material como a nivel espiritual. Queremos que desde la parroquia nazca la fraternidad, la ayuda, la colaboración y crear paz en la comunidad. Que todo el mundo se sienta bien acogido.

Entrevista publicada en ell Full dominical del 1 de enero de 2023 (n. 3799)