El tema iconográfico del Bautismo del Señor se documenta por primera vez en la catacumba de san Calixto de Roma, en las criptas de Lucina y data de mediados del siglo III. San Juan Bautista ayuda a Cristo, de apariencia joven e imberbe, a salir del río Jordán mientras una paloma simbolizando el Espíritu Santo sobrevuela la escena (cf. Mt 3, 13-17). Progresivamente, el tema iconográfico va evolucionando en el arte cristiano con la incorporación de personajes secundarios y símbolos. A finales del siglo V, en el baptisterio neoniano de Ravenna, Cristo se representa como adulto, desnudo y con barba en el Jordán. Juan, ubicado en la orilla rocosa del río, bautiza a Jesús mientras el Espíritu Santo en forma de paloma corona la acción. Dentro del Jordán aparece una figura alegórica que, a la manera grecolatina, simboliza el genius del río. Cristo desnudo evoca al «hombre nuevo» despojado del «hombre viejo» (cf. Ef 4, 17-24). Desde finales del siglo XIV, la figura de Jesús se revestirá parcialmente con el paño de la pureza (perizonium).

El retablo de san Juan Bautista y santa Margarita de Antioquia de la iglesia de la Sang de Alcover es atribuido al maestro de Vallbona de les Monges (¿Guillem Seguer?) pintado al temple sobre madera de pino y con relieves de pastillaje (motivos en relieve moldeados con pasta hecha de yeso y pegamento). Es una obra singular del gótico de la Catalunya Nova que se enmarca cronológicamente en torno al año 1350, dentro del segundo gótico lineal. En los compartimentos centrales se representan san Juan Bautista y santa Margarita de Antioquia. San Juan, con vestimenta de pelo de camello cubierto por un manto, señala con su dedo índice derecho al Cordero (Agnus clipeatus) sostenido con la mano izquierda. Es un signo implícito de su misión profética y como precursor de Cristo. Sobre los dos santos, preside el retablo el Calvario. A la izquierda se muestran tres escenas de la vida de san Juan y en la derecha, tres escenas de la vida de santa Margarita. El episodio del Bautismo de Jesús muestra a Cristo desnudo y barbado, siguiendo el modelo descrito anteriormente en Ravenna y de acuerdo con la tradición siríaca. Juan se representa con «traje de pelo de camello y piel en la cintura» (Mt 3, 4) y sandalias bautizando a Cristo. Al otro lado un ángel flanquea a Cristo sosteniéndole la túnica. Corona la acción el Espíritu Santo en forma de paloma. Como en la tradición bizantina Cristo bendice las aguas como expresión trinitaria y de santificación, es así que nos recuerda que su bautismo es imagen de nuestro propio bautismo.

Andreu Muñoz Melgar, Director del Museu Diocesà de Tarragona
Artículo publicado en el Full dominical del 8 de enero de 2023 (n. 3800)