Este año 2023, la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes celebra su quincuagésimo aniversario. Medio siglo de historia dando esperanza a los enfermos de nuestra archidiócesis y acompañándoles en su enfermedad.

Miquel Domènech aún recuerda aquella primera vez que acudió a Lourdes con su familia, en los años 60, cuando tenía nueve años. Aquellas imágenes le quedaron grabadas e hicieron que se convirtiera en médico responsable de la Hospitalidad durante 25 años y, desde el año 2019, presidente de la entidad. Conversamos con él para hablar del cincuentenario, de las actividades previstas y del futuro de la Hospitalidad.

—¿En qué estado de salud llega la Hospitalidad a su quincuagésimo aniversario?

Los eventos como la pandemia y la crisis socioeconómica que sufrimos han tenido efectos en la entidad. Hemos estado dos años sin poder realizar la peregrinación diocesana, hasta que pudimos retomarlo en julio del 2022 con todas las medidas sanitarias. Sin embargo, la Hospitalidad se mantiene viva y con muchas ganas de seguir con el compromiso con las personas y la sociedad, con el trabajo en equipo, la solidaridad y el acompañamiento como principales valores de nuestra entidad.

Es fácil caer en la desesperanza viendo cómo muchas personas lo pasan mal, pero precisamente por eso no debemos dejar de ser y hacer lo que siempre hemos hecho: estar junto a los más vulnerables.

—¿Cuáles son las principales actividades que se van a organizar con motivo de esta efeméride?

Tenemos programado un concierto solidario de la Escolania de Montserrat en la Catedral de Tarragona para el día 17 de febrero, estamos terminando la publicación de un libro con una recopilación historiográfica de estos últimos cincuenta años, haremos una exposición itinerante, otro concierto de la soprano Marta Mathéu en octubre, etc., y, sobre todo, organizaremos con total normalidad la próxima peregrinación anual que será del 6 al 10 de julio y de lo que esperamos que nos acompañen lo máximo posible de personas.

Hemos sido ambiciosos y quizás algo atrevidos teniendo en cuenta nuestros medios y que todo el mundo es voluntario. Hemos querido celebrarlo lo mejor posible, haciéndonos más visibles para todas aquellas personas que todavía no nos conocen.

—¿Cómo es la vivencia de la peregrinación diocesana a Lourdes?

Creo sinceramente que la peregrinación es una de las actividades en las que más se puede reflejar el espíritu sinodal. Todos, jóvenes y adultos, sanos y enfermos, personas con discapacidad, caminando juntos compartiendo una experiencia vital y espiritual inolvidable. Solemos decir que volvemos cansados pero con las pilas cargadas. Los valores del acompañamiento, el servicio al otro, el respeto a sus valores, la escucha activa hacen que sea también una escuela de formación para los más jóvenes.

—¿Cómo ya quién recomendaría participar de esta peregrinación?

Siempre que nos hacen esta pregunta, la respuesta que yo y muchos damos es la misma: haz al menos una vez la experiencia personal de vivirla. A muchas personas les ha cambiado la forma de ver la vida, despertando valores y conceptos que quizás todos tenemos oxidados. Lourdes es un santuario cristiano, el único en el mundo que está especialmente pensado para enfermos. Están invitadas a ir todas las personas con el sentido de la solidaridad hacia los más necesitados. Sin éstas la peregrinación no sería posible. A nadie se le juzga ni cuestiona por sus creencias. Cada uno puede ayudar y servir en lo que sabe y puede.

-¿Cuáles son los principales retos de futuro para la Hospitalidad?

Sin perder los valores que nos han sostenido todos estos años, debemos seguir haciendo nuestra labor y, sobre todo, estar muy atentos a nuestro entorno, a las necesidades de las personas mayores, enfermas, con dificultades para la movilización, las que viven solas … La sociedad está muy angustiada y desorientada, con grandes problemas crecientes. La Hospitalidad será lo que sus miembros titulares y todos aquellos que le apoyan quieran que sea. Aquí también me refiero a las personas con responsabilidad: rectores de las parroquias, agentes de la pastoral de la salud, todas las personas que están en contacto y visitan a los enfermos en los domicilios, en residencias, etc. La Hospitalidad puede ser una ventana que les dé esperanza.

Entrevista publicada en el Full dominical del 5 de febrero de 2023 (n. 3804)