El domingo de Pentecostés es el día que la Acción Católica celebra su fiesta: el bajón del Espíritu sobre los apóstoles y, más adelante, sobre todos aquellos que les escuchaban la predicación (Hch 10, 44-45).
Este viento impetuoso es el que debe mover a los hombres y mujeres de hoy que se reúnen en comunidad para vivir el Evangelio. Y ésta es la razón de ser de la Acción Católica: llevar el Evangelio al mundo movidos por el ímpetu del Espíritu. Lo hace desde la parroquia: somos gente de parroquia que lucha por un mundo mejor, junto a unos de otros, con la fuerza que nos da hacerlo juntos.
La propuesta de la Acción Católica es la de un itinerario vital: desde niños, pasando por jóvenes hasta ser adultos. Y es en este itinerario que se van recibiendo los sacramentos, cuando el proceso personal indica que ya está preparado. La revisión periódica, la formación continuada, el encuentro con otros que tienen los mismos problemas y los mismos anhelos va creando un poso que conforma la vida de cada uno y lo prepara para ser «sal de la tierra» y «luz del mundo».
La Acción Católica de hoy llama a los hombres y mujeres de todas las parroquias a formar parte para poder decir que ser de parroquia es ser de Acción Católica, para poder unirnos todos en la misma acción, de poder reflexionarla juntos, poder formarnos para hacerlo todo mucho mejor, para, en definitiva, ser Iglesia en el mundo, ser levadura, ser luz y ser sal.
Este curso está habiendo en nuestra archidiócesis una removida de la Acción Católica, impulsada por el Sr. Arzobispo: nos visitaron dos miembros del Equipo General para explicarnos la renovación de la Acción Católica; más adelante, nueve personas de la archidiócesis asistimos a unas jornadas de trabajo en Guadarrama y en junio tendremos un taller para formar personas en el acompañamiento de grupos.
La intención de todo ello -y la de este escrito- no es la mera información, sino la de animar al posible lector a preguntarse ya reflexionar sobre si no sería un bien para él y para la Iglesia ser parte de la Acción Católica. Necesitamos laicos y laicas activos no sólo dentro de la parroquia, sino también preparados para afrontar el testimonio cristiano en medio del mundo en el que viven.
Es un llamamiento a los laicos, pero también a los sacerdotes: ¿no sería un bien para vuestra parroquia tener grupos de Acción Católica, un itinerario de formación cristiana que empieza con los pequeños y no termina hasta el final de la vida?
Pensemos todos juntos. Gracias.
M. Mercè Sardà i Pons, presidenta de la Acción Católica General en la archidiócesis de Tarragona
Artículo publicado en el Full dominical del 28 de mayo de 2023 (n. 3820)








