Tarragona ha sido la ciudad escogida para acoger la IV Convención nacional de la mutua de seguros de la Iglesia católica en el Estado español UMAS Agencia Exclusiva. Esta nueva edición, con el lema «Unidos somos más», se inauguró este miércoles día 25 de octubre con un acto presidido por el arzobispo Joan Planellas.
El acto inaugural, conducido por la periodista María Ángeles Fernández, empezó con la intervención del presidente de la compañía, Mn. Carlos Ayerra, que, expresándolo en catalán, agradeció al arzobispo Joan y «a todo el personal de la archidiócesis que haya hecho posible que hoy nos reuniéramos aquí». El presidente de UMAS aseguró que la mutua de seguros «crece y se consolida porque juntos sumamos más, con la confianza, el compromiso de trabajo y la vocación de servicio sumamos más».
Por otra parte, Mn. Ayerra destacó el refuerzo que supone la empresa para que «la Iglesia pueda llevar a cabo su labor con las personas que más lo necesitan». En este sentido, recordó que «la Iglesia es luz y refugio para los más desfavorecidos, y por eso es necesario que cuente con los recursos necesarios para extender la mano cada vez a más personas». Además, también detalló que durante este año se han ampliado los fondos de la Fundación UMAS, destinados a proyectos como «las ayudas a las víctimas de los terremotos de Siria y Turquía, el apoyo a la Custodia de Tierra Santa o la colaboración con Ayuda a la Iglesia Necesitada».
Por su parte, el arzobispo Joan Planellas dio la bienvenida a los mutualistas de UMAS, y deseó un fructuoso trabajo «en el servicio a la Iglesia, que significa servicio al otro y, especialmente, a quienes más lo necesitan». Planellas también hizo referencia al lema de la convención y afirmó que «la unidad nos ayuda a seguir adelante».
Misa de acogida en la Catedral de Tarragona
Tras el acto inaugural, el arzobispo Joan presidió una celebración eucarística en la Catedral de Tarragona, que contó con la participación de los mutualistas asistentes a la convención.
En la homilía, Planellas presentó los orígenes históricos de la Iglesia de Tarragona. Iniciando desde la tradición de la venida de san Pablo, el Arzobispo hizo referencia a las Actas martiriales de los santos Fructuoso, Augurio y Eulogio, del año 259, que indican una «Iglesia muy constituida, que puede remontarse perfectamente en el siglo I».
Por otra parte, el arzobispo Joan habló del desarrollo de la Iglesia visigótica, con los lazos con Toledo a partir de la Oracional de Verona, «un ritual toledano con los añadidos explícitos de la Iglesia de Tarragona, indicando especialmente la fiesta de san Fructuoso», que el obispo san Próspero llevó a la región italiana de Liguria, junto con las reliquias del santo, al inicio de la dominación musulmana.
A partir del año 1091, con la bula del papa Urbano II por la que se restablecía la dignidad metropolitana de la Iglesia de Tarragona, y en el contexto de la reforma gregoriana, se expresa la necesidad de volver a los orígenes del ‘Iglesia y se introduce «el culto a santa Tecla para fundamentar esta Iglesia de Tarragona de origen apostólico, que se entronca con san Pablo», expresó el arzobispo Joan. Ya fue en 1321, con la Catedral gótica en construcción, cuando el rey Juan II logró la reliquia del brazo de santa Tecla, que llegó a la ciudad de Tarragona el día de Pentecostés en una magna procesión desde Constantino.
Finalmente, el arzobispo Joan hizo referencia al Evangelio del día y recordó a los participantes que «hay que pensar en lo que nos dice Jesús y ser buenos administradores». Y, para concluir, deseó que «ante el ejemplo y el testimonio de los mártires, unidos a Pablo y Tecla, a Fructuoso, Augurio y Eulogio, podamos dar un buen testimonio de Cristo en nuestros ambientes».








