Hace pocas semanas se ha creado la Comisión ciudadana para la restauración del campanario de la iglesia de Sant Joan Baptista de Valls. Un campanario que es uno de los elementos más conocidos y más característicos de la capital del Alt Camp y que ahora debe someterse a una obra de restauración que se ha declarado de urgencia porque el progresivo deterioro del cloquer podría poner en riesgo la estabilidad de algunos elementos de su parte superior.

Hoy conversamos con Jordi París, uno de los miembros de esta Comisión para conocer más sobre el proyecto de restauración y su financiación.

—¿Con qué objetivo se crea esta Comisión ciudadana para la restauración del campanario de Valls?

La Comisión se crea ante la necesidad de afrontar la problemática de los desperfectos del campanario. Está presidida por el párroco y forman parte varios miembros de la Parroquia, concretamente de la comisión de obras, que cuida el mantenimiento de los diversos lugares de culto de la parroquia, pero también por miembros de los Campaners de Valls y por personas vinculadas al patrimonio de la ciudad a título individual.

Las funciones de la Comisión son realizar el seguimiento técnico de las obras, conjuntamente con los arquitectos, concienciar a la población de la necesidad de realizar las obras y encontrar la financiación necesaria para poder afrontar sus costes.

—¿En qué consisten las obras de rehabilitación que se están llevando a cabo?

El mal del campanario vallense viene de su construcción, a finales del siglo XIX. Se levantó con piedra y hierro, y esa circunstancia es también su problema. Con los años, el alma de hierro interior se ha ido deteriorando poniendo en riesgo su estabilidad.

Las obras más delicadas se centran en la parte más alta del campanario, donde es necesario sustituir el alma de hierro, el original de 1897, por unos perfiles de acero inoxidable, para pasar seguidamente a rejuntar e hidrofugar las piedras, que son la piel exterior del campanario.

En la segunda parte de los trabajos se actuará en los grandes ventanales del plan de campanas, donde habrá que desmontar los alféizares de los ventanales, sanear los elementos metálicos y poner protección catódica, y finalmente restaurar toda la piedra además de impermeabilizar -la.

Para realizar todos estos trabajos se ha construido un imponente andamio que cubre toda la parte alta del campanario. Está previsto que las obras duren un mínimo de diez meses y su coste total se acerca al 1.100.000€. Una cifra muy alta.

—El campanario de Valls es un emblema del país. ¿A quién desea llegar con la campaña “Ahora toca el campanario de Valls”?

En primer lugar la campaña va dirigida a todos los ciudadanos de Valls, que viven al abrigo de la construcción, pero como muy bien decís el campanario vallense es un emblema del país, es el más alto de Cataluña, con sus 74 metros. En este sentido, hacemos un llamamiento a vallencs y no vallencs a colaborar económicamente en la restauración. Necesitamos la ayuda de todos, por pequeña que sea, para poder reunir los 300.000 € que todavía nos faltan para cubrir el presupuesto de la restauración.

—¿Cómo colaborar con la campaña “Ahora toca el campanario de Valls”?

Se ha previsto realizar una campaña de socios para poder financiar la obra. En este sentido, se propone a quien quiera colaborar la aportación durante cuatro años de una cifra de dinero, la que cada uno quiera. Marcamos cuatro años para que sea el menos costoso para la gente. Sin embargo, también se puede hacer el donativo en una sola aportación. Todos estos donativos tienen la desgravación fiscal en la declaración de la renta que puede ir desde el 30% al 75%, según cada caso.

Por otro lado, quien quiera puede hacer una aportación directa, sin más compromiso, al número de cuenta de las obras que es el siguiente: ES90 0182 0855 7202 0184 8085.

—¿Cómo ha sido la complicidad de las administraciones públicas en la financiación de esta obra?

Lo cierto es que la complicidad de las administraciones ha sido total y les agradecemos, porque sino la restauración no habría podido ni empezar.

Desde el primer momento, el Ayuntamiento de Valls se puso junto a la Comisión y prometió una aportación de 200.000€ por las obras. Seguidamente el Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña y la Diputación de Tarragona entendieron que la gravedad de la problemática del campanario vallense no era sólo un tema que afectaba a la ciudad de Valls sino que era uno de los elementos importantes del patrimonio del país que había que ayudar. Por eso también aportan 200.000 € cada una de ellas. Con este dinero, más la aportación del Arzobispado y la Parroquia, y la aportación de personas, empresas y entidades, esperamos cubrir la totalidad del coste de la restauración.

Entrevista publicada en el Full dominical del 5 de noviembre de 2023 (n. 3843)