Las Unidades pastorales de Tarragona Centre y Tarragona Ponent organizaron, el pasado sábado día 3 de febrero, la trigésimo cuarta edición de la Escuela de Catequistas, que tuvo lugar en los locales de la Parroquia de Sant Pau de Tarragona. La jornada, que contó con la participación de una cincuentena de catequistas, comenzó con una charla de Mn. Joan Miquel Bravo sobre cómo explicar la misa a los niños.

En primer lugar expuso que hay que velar por que las celebraciones eucarísticas se conviertan en una oportunidad para los niños de la catequesis para encontrarse con Jesús y con la misma comunidad. Para ello, Mn. Bravo propuso varios recursos. Por un lado, en las sesiones de catequesis se pueden implementar pequeñas celebraciones que incorporen el uso de gestos y símbolos litúrgicos que los niños puedan reencontrar y comprender en la misa.

También recomendó tener cuidado de crear un espacio en el que los niños se sientan cómodos e implementar un “ritual familiar para complementar la misa”, como puede ser actividades divertidas al finalizar la celebración, un desayuno previo o un vermut familiar después de la eucaristía, con el objetivo de relacionar la misa con la memoria emocional de los niños, creando recuerdos y emociones agradables.

Por otra parte, también recordó que es importante que los niños puedan ver a los adultos rezando durante la celebración y, por eso, puede ser recomendable que se sienten en los bancos cerca de los padres o mezclados con jóvenes o adultos de la parroquia, que no sean un grupo separado de la comunidad. Por eso propuso que los gestos que hagan los niños en la celebración también los haga el conjunto de la comunidad.

Mn. Bravo indicó que el principal reto es motivar la fe entre los niños, establecer una relación de amistad con Jesús que convierta la participación en la vida litúrgica de la Iglesia en una necesidad. En este sentido, la labor de los catequistas debe centrarse en fomentar este encuentro con Jesús, ayudarles a conocerlo.

Algunas ideas que propuso el conferenciante para profundizar en este ámbito son que los niños den la bienvenida a los fieles que llegan a la iglesia ofreciéndoles un papel con una frase del Evangelio del día, hacerles participar en la procesión de entrada, preparar cantos gestuales que sean interpretados por todos los niños y que también puedan cantar los adultos de la comunidad, o preparar una homilía en diálogo, siempre para captar su atención y no para comprobar su preparación.

También propuso tenerlos en cuenta en la preparación de las oraciones de los fieles, hacerles descubrir todos los elementos litúrgicos y estéticos de la celebración, preparar con ellos una oración de acción de gracias para el momento de la comunión o incluir regalos auténticos en la procesión de las ofrendas, como un montón de papeles para la catequesis, flores para los difuntos de la semana o rosas para las madres en su celebración.

En definitiva, son un conjunto de propuestas que quieren hacer de los niños participantes activos en la eucaristía para encontrarse con Jesús y sentirse parte de la Iglesia y que puedan comprender que, como los discípulos, nosotros vamos a misa para dejarnos encontrar por el Señor resucitado, escuchar su Palabra, alimentarnos del pan de vida y seguir caminando. Así, la mejor manera de explicar la misa es vivirla en comunidad y convertirse en testigos.

Después de esta primera charla fue el turno de la delegada diocesana para la catequesis, Marta Cortés, quien presentó los materiales que la Delegación ha preparado para trabajar el tiempo de Cuaresma con los niños de la catequesis. Podréis encontrar estos materiales en la web de la Delegación diocesana para la catequesis.