El Apostolado de la Divina Misericordia organizó, este segundo domingo de Pascua, en la Catedral de Tarragona, las celebraciones de la fiesta de la Divina Misericordia, instituida por san Juan Pablo II y celebrada en la Catedral desde el año jubilar de 2008. La jornada comenzó, por la mañana, con la celebración de la eucaristía que presidió el arzobispo Joan Planellas.
Durante la homilía, el arzobispo Joan aseguró que «la acogida de la Misericordia de Dios es el bálsamo que nos amorosa el corazón, a veces castigado y endurecido por nuestros empeños y pecados». También aprovechó para recordar el servicio de los misioneros de la Misericordia que instituyó el papa Francisco y que en nuestra archidiócesis cuenta con cuatro sacerdotes. Afirmó que «nos convendría aprovechar este regalo del Santo Padre y que nos pudiéramos acercar a esos curas que tienen este encargo especial sabiendo que por medio de ellos es Dios quien se muestra misericordioso, nos consuela y nos encamina hacia nuestra propia santidad» .
Por otra parte, Planellas invitó a los miembros del Apostolado de la Divina Misericordia a acercar su espiritualidad, «puesta siempre al servicio de la divulgación del Amor misericordioso de Cristo el Buen Pastor mediante las obras y la oración, en tantas necesidades que nos golpean». «Os pido que intentemos hacernos a la idea de que esta resurrección de Jesús que vivimos no tiene fecha concreta, no tiene límites temporales, ni tiene dimensiones de ningún tipo […], lo abarca todo desde el inicio hasta el fin, desde siempre y para siempre», concluyó.
Durante toda la tarde, el Santísimo Sacramento estuvo expuesto en el altar mayor de la Catedral de Tarragona y el grupo Praiselord acompañó con los cantos. Se rezó el santo rosario, la hora de la Misericordia y la coronilla, dirigidos por Mn. Joaquim Gras. Tras la predicación, que corrió a cargo de Mn. Damià Tarragó, tuvo lugar la consagración a la Divina Misericordia y la bendición de estampas y cuadros.
Finalmente, una vez impartida la bendición con el Santísimo Sacramento y realizada la reserva, se pudo venerar la reliquia de santa Faustina Kowalska, impulsora de la devoción a la Divina Misericordia.








