La 34ª edición del Encuentro arciprestal de cristianos del Alt Camp reunió, el pasado domingo día 21 de abril, a más de 150 personas en la Parroquia de Santa Maria del Pla de Santa Maria. La jornada empezó con el desayuno y, a continuación, el arzobispo Joan Planellas dio la bienvenida a los participantes y les espoleó a continuar en la línea del Sínodo: «Nunca perdáis de vista que el Espíritu nos habla continuamente y, hoy también, estoy seguro de que se dejará sentir en este encuentro tan bonito. Orar insistentemente nos hace un bien muy grande y nos ayuda a ser solidarios con todos los que sufren y confían en nosotros.»

Tras esta bienvenida, la hermana Jolanta Kafka, misionera claretiana de la comunidad de Reus y madre sinodal, fue la encargada de conducir la reflexión previa al trabajo de grupos, en torno a este Año de la Oración previo al Jubileo de 2025 a partir de las palabras del papa Francisco: «La oración es una ayuda para lograr el bien que estamos llamados a hacer.»

Los participantes distribuidos en grupos trabajaron las cuestiones que planteó la Hna. Jolanta. Entre las conclusiones que se pusieron en común, se puso de manifiesto que es necesario tener la confianza de que nuestras oraciones siempre son escuchadas, y debemos ser conscientes de que el Padre del cielo nos ayuda y ser pacientes para recibir los frutos de las nuestras peticiones. Además, algunas de las propuestas que más se repitieron fueron las de crear grupos de oración comunitaria en las parroquias y colaborar para tener las parroquias abiertas durante más tiempo.

Al finalizar el trabajo en grupos hubo la comida fraternal, y una vez terminada la comida la Parroquia de Santa Maria acogió la celebración de la eucaristía, a la que asistieron cerca de doscientas personas. La misa fue presidida por Mn. Enric Mateu, arcipreste del Alt Camp, y concelebraron el resto de presbíteros del arciprestazgo. Además, contó con la participación de la coral del Pla de Santa Maria y las corales de las parroquias del Alt Camp, que sostuvieron los cantos de la celebración y cerraron con el Virolai a la Mare de Déu de Montserrat.