María siempre ha sido nuestra alegría, ante todo al responder sí al ángel Gabriel y confiar en el Señor; después al llevar al mundo nuestro Salvador y Redentor, que, junto a ella, han sido nuestros cimientos y nuestra fuente de gozo, continuando siempre junto a Jesús, tanto en los momentos buenos como en los no tan buenos.

María ha sido como nuestra madre y cobijo de muchas comunidades de creyentes, bajo diferentes advocaciones: Mare de Déu de Montserrat, patrona de Catalunya, y, en tiempos de invasión musulmana, escondieron muchas y cuando las fueron encontrando recibían diferentes nombres según el lugar o según cómo las encontraban: Mare de Déu de Núria, Mare de Déu de la Serra, Mare de Déu del Tallat etc., porque era muy querida y se le pedían muchas advocaciones, confiaban mucho en ella y era causa de un gran gozo.

Y, cómo no, María es nuestra madre y compañera en nuestro andar. Tenemos en ella nuestro refugio, ya que nunca nos niega ninguna petición y como buena madre siempre está a nuestro lado en las alegrías y en las tristezas y podemos confiarle nuestras dudas, pedirle nuestras necesidades, porque como buena madre quiere lo mejor para sus hijos

Ella es una excelente guía, y tanto en nuestra oración como en nuestro andar por la tierra confiamos en ella.

Gracias, María, por ser siempre fortaleza y alegría para todos nosotros.

Montserrat Puig, laica con misión pastoral
Artículo publicado en el Full dominical del 12 de mayo de 2024 (n. 3870)