Más de cincuenta representantes de las delegaciones de Cáritas Diocesana de Tarragona en las parroquias de la archidiócesis participaron, el sábado día 8 de junio, en la 46ª Asamblea anual que tuvo lugar en el Centre Tarraconense El Seminari.

El acto empezó con la bienvenida por parte del director de la entidad, Salvador Grané, y la explicación del desarrollo de la jornada por parte de su secretario, Pere Lluís Garcia. A continuación, Mn. Jordi Vila, consiliario de Cáritas Diocesana de Tarragona, dirigió unos momentos de oración en los que se recordaron a los voluntarios que han muerto en el último año.

Arzobispo Joan: «Lo que hacemos debe brotar de la mesa de la eucaristía»

El arzobispo Joan Planellas, que presidió la Asamblea, empezó su intervención alentando y animando a los voluntarios «a seguir adelante a pesar de las dificultades, ya que estamos en tiempos complejos y nos toca dar la respuesta adecuada desde la Iglesia que somos». En este sentido, recordó que el servicio de la caridad es uno de los pilares fundamentales de la Iglesia.

Planellas incidió en la identidad católica de Cáritas: «Somos católicos y, por tanto, lo que hacemos debe brotar de la mesa de la eucaristía, donde compartimos el Pan de Dios que alimenta nuestra vida, nuestro corazón y nuestra esperanza y, a partir de este Pan, nosotros nos abrimos hacia las personas necesitadas.» Así, invitó a «transmitir nuestra experiencia bimilenaria de humanidad en cada una de nuestras Cáritas parroquiales». «Gracias por todo lo que hacéis y adelante, que Dios os ayude en esta buena obra», concluyó.

Salvador Grané: «Las personas que viven en situación de pobreza son la primera preocupación de Cáritas»

Por su parte, el director de Cáritas Diocesana, Salvador Grané, expuso las cuatro principales preocupaciones de la entidad. Por un lado, aseguró que «las personas y las familias que viven en situación de pobreza y de vulnerabilidad son la primera preocupación de Cáritas, y debemos acompañarlas para que puedan salir de la situación en la que se encuentran». En este sentido, destacó algunos datos de la Memoria de Cáritas de 2023, que constatan un «aumento en el número de atenciones realizadas» y que, por tanto, «el reto de solucionar la pobreza no es sólo de Cáritas, sino que es del conjunto de la sociedad», dijo.

Por otra parte, Grané habló de los voluntarios, «un número muy grande de personas que dedicamos nuestro tiempo y esfuerzo a acompañar a las personas que viven en la pobreza». Aquí recordó que «muchos lo hacemos desde nuestra fe en Jesucristo y nuestra pertenencia a la Iglesia, dos aspectos esenciales sobre los que se fundamenta nuestro compromiso personal con las personas más vulnerables». «La caridad cristiana es un deber irrenunciable de todas las comunidades parroquiales», aseguró.

El director de Cáritas también explicó que se está trabajando en una reformulación de los estatutos para adaptarlos a los cambios de la legislación civil, al código canónico y a la nueva realidad territorial de la archidiócesis, distribuida en Unidades pastorales. Además, habló sobre el cambio del sistema de las ayudas de la Comunidad Europea, que se prevé que pasen a llegar con las tarjetas monedero, aunque este año Cáritas Diocesana de Tarragona ha realizado una campaña extraordinaria de reparto de alimentos para asegurar el suministro a todas aquellas personas que lo necesiten.

Por último, Salvador Grané cerró su intervención recordando la necesaria colaboración con las administraciones públicas, «que son las responsables de atender a las personas en situación de exclusión y de garantizar sus derechos sociales».

En el transcurso de la jornada se aprobó la Memoria diocesana de actividades del año 2023, así como el recuento de resultados del ejercicio 2023 y el presupuesto para este 2024. También tuvo lugar una dinámica entre los participantes en torno a la labor que desarrolla Cáritas.

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