La Catedral de Tarragona acogió, este sábado día 8 de junio, el Encuentro diocesano de catequistas que organiza anualmente la Delegación diocesana para la catequesis. En total, un centenar de catequistas de las parroquias de toda la archidiócesis participaron.

Tras la bienvenida por parte de la delegada diocesana, Marta Cortés, tuvo lugar el inicio de la dinámica de este encuentro: una escape room titulada «La Palabra es el camino y el Espíritu nos conduce. Tau: la identidad perdida». En este sentido, un grupo de agentes expertos en ciberseguridad irrumpieron en la Catedral para comunicar que había un problema de seguridad y que era necesario desalojar el templo.

Sin embargo, en este momento, la Delegada diocesana para la catequesis ofreció el servicio de los catequistas para ayudar a solucionar el problema: había que encontrar la tau, la clave identitaria de la Catedral de Tarragona. Así, los catequistas, distribuidos en siete grupos en representación de los siete dones del Espíritu Santo, ayudaron a los agentes a encontrar la tau y resolver el enigma.

Para encontrar la tau, los catequistas tuvieron que superar siete pruebas distribuidas por el interior de la Catedral. En cada una de estas pruebas debían encontrar una cita bíblica y, a partir de ésta, un código para abrir el candado de una caja que custodiaba uno de los dones del Espíritu Santo con un color. Un monje en el claustro, un romano en el témenos, un monaguillo en el ambón, una historiadora en el sepulcro de Joan d’Aragó, un discípulo en el sarcófago de Bethesda, una turista en el rosetón y un cura en la capilla de Sant Fructuós les esperaban para plantearles las pruebas.

Una vez superadas todas las pruebas, cada grupo logró una pieza de la tau de un color diferente, y una vez unidas se convirtieron en una tauluminosa que resolvía definitivamente la escape room.

Arzobispo Joan: «Los catequistas sois por excelencia a las madres de nuestra Iglesia»

Después de esta actividad, el arzobispo Joan Planellas presidió la celebración de la eucaristía, que concelebraron Mn. Josep Maria Calderó, consiliario de la Delegación diocesana para la catequesis; Mn. Joan Miquel Bravo, decano-presidente del Cabildo de la Catedral, y otros presbíteros de la archidiócesis. Además, la celebración coincidía con el quinto aniversario de la ordenación episcopal y toma de posesión de Planellas como arzobispo metropolitano de Tarragona y primado.

Durante la homilía de esta misa, en la fiesta del Corazón Inmaculado de María, el arzobispo Joan recordó que «María no comprendía todas las cosas que le habían sucedido en el misterio de colaborar en la encarnación y el acompañamiento del Hijo de Dios, pero ella guardaba esas cosas en su corazón y las meditaba». Lo guardaba en su corazón porque es «el núcleo más profundo de la persona, de donde brotan todos los pensamientos, las palabras y las obra», dijo.

Planellas aseguró que la fe es «dar el corazón, como lo ha hecho Jesucristo y cómo también lo hizo María, con su sencillez y simplicidad». Así, afirmó que «debemos tener el corazón purificado, como María, para poder contemplar el misterio de nuestra fe, puesto que Dios se deja contemplar por quienes tienen el corazón purificado».

Por otra parte, el arzobispo Joan aseguró que «los catequistas sois por excelencia a las madres de nuestra Iglesia». «Sois madres engendradoras de la fe, la vida cristiana y portadoras del crecimiento en la fe de los niños de sus parroquias.» En este sentido, les alentó a tener siempre «ilusión de ser madres para transmitir el Evangelio de Jesús en nuestros ambientes y niños de la catequesis, porque, haciendo esto, se convierten en madres de la Iglesia y ejercemos la maternidad eclesial».

Tras la eucaristía, los participantes en el encuentro compartieron una comida fraternal en el Centre Tarraconense El Seminari, en la que también asistió el arzobispo Joan y pudieron celebrar juntos su quinto aniversario en el ministerio episcopal en Tarragona.

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