La Delegación diocesana para el laicado y la familia celebró, este sábado día 15 de junio, la jornada diocesana de fin de curso, que tuvo lugar en el palacio arzobispal de Tarragona y que reunió a más de una treintena de personas. En esta ocasión, el encuentro giró en torno a la comunicación evangelizadora en nuestros entornos y contó con dos ponencias.
Tras la oración inicial que dirigió Mn. Santiago Soro, vicario episcopal para las personas, tuvo lugar la primera conferencia, titulada «Marketing religioso y nuevos lenguajes en la evangelización», que corrió a cargo de Carlos Luna, investigador, consultor y divulgador de marketing religioso.
Luna ofreció, en primer lugar, unas reflexiones previas en torno a la comunicación a la Iglesia, y destacó la importancia de vivir y renovar la experiencia de encuentro con Dios, cuya consecuencia siempre nos lleva a hablar de él. Por eso, expuso que es necesario reanimarnos con la evangelización, superando la idea de que el testimonio es la herramienta exclusiva para evangelizar. En esta misma línea, aseguró que compartir la fe la hace crecer y que es necesario dejar de lado la procrastinación evangelizadora y asumir aquellos retos que nos resulten más complejos.
El marketing religioso para satisfacer la necesidad del Trascendente
Ya de lleno en el tema de la conferencia, Carlos Luna habló del marketing religioso, una estrategia de relación con un conjunto de personas, sobre todo alejadas de la fe y de la Iglesia, con el objetivo de satisfacer su necesidad del Trascendente, que es inherente al ser humano. En este sentido, la estrategia debe partir de la empatía para construir una relación que les permita pasar de la increencia a la creencia.
Así, los primeros pasos de la estrategia de marketing religioso, que parte de los objetivos institucionales corporativos, deben indicar la segmentación, es decir, a quién queremos dirigirnos, y el posicionamiento, que es la imagen mental que queremos instalarlos. Por eso debemos preguntarnos también cuál es la imagen que tienen estas personas alejadas o contrarias y cómo podemos ayudarlas a cambiarla.
A partir de ahí, Luna indicó todo un conjunto de variables que forman la táctica del marketing. Por un lado, habló del producto que ofrecemos y debe permitir acercarse a la creencia desde sus propias motivaciones o frenos. El precio, en este caso, no es otro que el itinerario que diseñamos para acercar la fe al incrédulo: seguir el Resucitado. En estas variables también se encuentra la de la distribución, que se corresponde a los nuevos espacios que hay que crear para llegar a aquellos que no se acercan a las parroquias: hay que convertirse en una Iglesia desgeolocalizada. Por último, también habló de la comunicación para llegar a este público, del testimonio como soporte del proceso y de los servicios extra, todo lo que hacemos para que la persona pueda sentir superadas sus expectativas.
Con todo este conjunto de recursos, Luna expuso que la sociedad está necesitada de sentirse escogida y la Iglesia tiene una gran oportunidad para conseguir que las personas quieran relacionarse con ella, con el mensaje de amor infinito que Dios nos da. Por eso, la Iglesia en salida debe tomar, como punto de partida, a quién quiere llegar, con un elemento clave que es el mundo interior de las personas alejadas. Con las seis variables de la táctica del marketing y con el fin de satisfacer la búsqueda del Trascendente en los demás se puede completar un proceso para vencer los prejuicios y conseguir que personas alejadas de la Iglesia encuentren respuestas y se sientan elegidas y acogidas.
La eucaristía como medio de comunicación
La segunda parte de la jornada contó con un taller que corrió a cargo de Juanjo Fernández, profesor, escritor, dibujante y conferenciante. Con el título «¡No tengas miedo!: Comunica en comunidad», expresó que es necesario que sepamos ver las oportunidades y posibilidades que Dios nos da y pasar de la superficialidad en el mundo interior, siendo y haciéndonos presentes de verdad en medio de la nuestra sociedad.
El ponente ofreció algunas reflexiones en torno a la comunicación en la Iglesia, como que debe procurarse no alimentar a las bestias que levantan mensajes contrarios, sino que lo más importante es centrarnos en la misión de la evangelización. Por otra parte, se centró mucho en la eucaristía como gran medio de comunicación de la Iglesia, ya que es una mesa rodeada de personas que se sienten queridas y acogidas.
Fernández remarcó que es necesario cuidar las celebraciones eucarísticas. En este sentido, aseguró que deben ser una verdadera fiesta y que es necesario que las personas sepan qué deben hacer en cada momento, por lo que puso como ejemplo el uso de pantallas para ir exponiendo de forma clara cada momento de la celebración.
Por otro lado, durante este taller el dibujante ofreció una parte práctica en la que se trabajó el visual thinking, un método para transmitir mensajes o ideas a partir de pequeños dibujos realizados con elementos muy sencillos. Así, todo el mundo pudo dibujar a Dios, al Espíritu Santo, a Jesús, o a un zentángulo, entre otros. Por último, Fernández cerró la intervención exponiendo la importancia de darnos a conocer, también, a través de las redes sociales.








