El pasado día 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, el arzobispo Joan Planellas presidió las celebraciones que tuvieron lugar en la Unidad pastoral Mare de Déu de la Pineda.
La jornada comenzó en la Parroquia de Sant Sebastià de la Canonja, municipio que celebraba su fiesta mayor de verano. Mons. Planellas fue recibido en el Ayuntamiento por parte de su alcalde, Roc Muñoz, y el resto de miembros del consistorio municipal. Tras este recibimiento institucional, tuvo lugar la celebración de la eucaristía en la iglesia parroquial de Sant Sebastià, que se llenó de fieles.
Durante la homilía, el arzobispo Joan recordó que «María, identificada con la vida y con la muerte de Cristo, ha participado ya de su resurrección y es, de este modo, tal y como señaló el Concilio Vaticano II, «un signo de esperanza firme y de consuelo para el pueblo de Dios en marcha, es decir, para todos nosotros»». Por eso, Planellas invitó a bendecir a santa María «proclamándola bienaventurada por su fe y su maternidad, así como por su participación en la gloria de Cristo una vez asunta al cielo».
Por otro lado, el Arzobispo también expresó que «María es imagen de la Iglesia, el Pueblo de Dios que con el anuncio de la Palabra y con la vida sacramental hace presente a Cristo en el mundo». En este sentido, «en una sociedad donde la angustia y la tristeza anida en tantos corazones y en tantas miradas, y las lágrimas niegan tantos ojos, debemos ser testigos de esperanza, del triunfo definitivo y lleno del amor crucificado de Dios», cerró.
Una vez finalizada la eucaristía, se dio inicio a la procesión que, precedida por los diversos elementos festivos de la Canonja, recorrió las calles del municipio con la imagen de santa María en su Asunción.
Celebración de Santa Maria del Mar en Salou
Y por la noche, el arzobispo Joan Planellas celebró la fiesta patronal de la Parroquia de Santa Maria del Mar de Salou. La misa solemne, que también llenó las naves de este templo, fue concelebrada por los presbíteros de la UPA Mare de Déu de la Pineda y contó con la asistencia de los miembros del consistorio, encabezados por el alcalde Pere Granados, y una representación de los pescadores y entidades del municipio. Además, las corales Eixarcia y Ama-Lur de Salou acompañaron a los cantos de la celebración.
Mons. Planellas, en la homilía, reflexionó sobre la oración del Magnificat, que María expresó cuando fue a visitar a su prima Isabel: «Se trata de una oración de autoconocimiento y exaltación del actuar de Dios. Una oración que revela la vitalidad interior de María porque sabe quién es ella y quién es Dios», dijo. El Arzobispo explicó que «el Dios del Magnificat es el Dios que salva, mira nuestra pequeñez, obra en nosotros maravillas, nos ama, actúa con potencia, dispersa los altivos derribando a los poderosos y ensalzando a los humildes; es el Dios que llena de bienes a los pobres, vacía a los ricos, y es fiel a su promesa».
Tras la misa, miles de personas salieron a las calles de Salou para acompañar la imagen de la Virgen María, llevada por los pescadores del municipio, en una procesión terrestre y marítima. Una vez finalizado el recorrido por el mar en barca, un gran castillo de fuegos en honor a la Virgen iluminó el cielo de Salou. Finalmente, la procesión terminó, de nuevo, en la iglesia parroquial, donde se interpretaron los goigs a Santa Maria del Mar.








