El arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, participó el martes 10 de septiembre en el acto de inauguración de la restauración del campanario de la iglesia de San Juan de Valls, en la que también han intervenido el rector y presidente de la comisión ciudadana para la restauración del campanario de Valls, Antonio Rodríguez; Lurdes Malgrat, directora de los Servicios Territoriales del Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña; Noemí Llauradó, presidenta de la Diputación de Tarragona, y Dolors Farré, alcaldesa de Valls. También han estado presentes los arquitectos e industriales que han llevado a cabo la obra, el ecónomo del Arzobispado, Jordi Sardà, y la responsable de la Secretaría técnica de patrimonio del Arzobispado, Roser Martín.

Para hacer frente al coste total de la obra, que está en torno a un millón de euros, el Arzobispado ha asumido un esfuerzo económico muy grande, porque ha tenido que solicitar dos créditos bancarios por valor de 760.000 euros .

Cabe recordar que los Servicios Territoriales del Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña, la Diputación de Tarragona y el Ayuntamiento de Valls se han comprometido a aportar, cada uno de ellos, 200.000 euros. «Esperamos que pronto podamos decir también que el Gobierno del Estado interviene en la financiación de esta gran obra. Las conversaciones están iniciadas, hay buena predisposición, y confío en que puedan llegar a buen puerto», ha dicho Mons. Planellas durante su intervención en el acto.

El arzobispo de Tarragona ha agradecido especialmente la aportación de cerca de 118.000€ que ha realizado la comisión ciudadana para la restauración del campanario de Valls, que ha entregado directamente a la parroquia.

Tras recordar un texto de Antoni Rovira i Virgili, escrito en el Tomb del Balcó. Valls, el Arzobispo ha dicho: «Quizás de este campanario, del que hoy inauguramos su restauración, lo más importante es lo que no se ve, porque nos hace mirar hacia arriba, nos hace mirar hacia el cielo, nos hace mirar hacia Dios. Porque el arte ―sobre todo si es cristiano― nos eleva el corazón, nos transporta hasta lo que no se ve, es decir, al Trascendente, al misterio que nos ocupa.» Por tanto, ha concluido, «hay que conservar y mantener el legado artístico, porque nos hace pensar, y eso es lo que nos hace humanos; de ahí la relevancia de este acto de hoy».