La archidiócesis de Tarragona cuenta, para este nuevo curso 2024-2025, con un nuevo documento de las prioridades pastorales, que ha sido redactado por el Consejo Episcopal a partir de la revisión de las prioridades pastorales del curso pasado, realizada por el Consejo Pastoral Diocesano, teniendo en cuenta el resultado del trabajo sinodal de la asamblea diocesana del 11 de mayo de 2024 y aplicando también las indicaciones del papa Francisco para la próxima celebración del Jubileo de 2025, sobre la esperanza.

Como es habitual, las prioridades se distribuyen en cinco ámbitos de la pastoral, cada uno de los cuales parten de un preámbulo, que es lo que indica la implantación de las unidades pastorales, especialmente en lo que se refiere al desarrollo de las estructuras propias de la UPA y el equipo rector. En este contexto, también se plantea velar por promover la coordinación pastoral entre las unidades pastorales y los arciprestazgos.

Por lo que respecta al primer ámbito de la pastoral, el crecimiento y la vivencia de la fe, el objetivo de estas prioridades es la formación de las familias y el laicado de las comunidades a partir de la creación de los grupos de vida de profundización y vivencia de la fe, especialmente a partir de la propuesta de la Acción Católica General, así como la creación de un espacio virtual para compartir experiencias y recursos.

En el ámbito de la fraternidad, se plantean dos objetivos. Por un lado, la acogida e integración de aquellas personas que participan ocasionalmente en la vida parroquial en los grupos de profundización y vivencia de la fe, y, por otra parte, potenciar el conocimiento de los distintos grupos y realidades parroquiales con encuentros que fomenten la fraternidad y realizando al menos una asamblea anual en cada Unidad pastoral.

Para el ámbito de la caridad son también dos las prioridades para este curso. En primer lugar, la sensibilización de las comunidades para la acogida y cuidado de todas las pobrezas, teniendo en cuenta la promoción y dignidad de todos los hijos de Dios. Y, en segundo lugar, se velará por la consolidación de las relaciones entre las diversas instituciones y potenciando nuevas, estableciendo convenios y acuerdos de trabajo para favorecer la colaboración.

Sobre el ámbito de la celebración de la fe, la prioridad central es la mejora de la calidad de las celebraciones en las comunidades, un objetivo que se quiere alcanzar a través de la racionalización de las celebraciones eucarísticas en las ciudades, la promoción de la formación de equipos litúrgicos y la creación de un subsidio litúrgico que unifique los criterios en las celebraciones de la Palabra.

Finalmente, el último ámbito de la pastoral es el de la evangelización, que se convierte en el motivo que enlaza a todos los demás. Aquí, se propone implementar el método 4.40 de la Acción Católica General como estrategia de primer anuncio pensada para personas no creyentes o alejadas de la fe. Por otra parte, también se pide perder el miedo e invitar a participar en experiencias de primer anuncio y evangelización, haciendo difusión e invitando a participar en las actividades eclesiales que tienen lugar en la archidiócesis.