La tercera jornada de la peregrinación diocesana a Roma con motivo del Año Jubilar, este jueves día 9 de octubre comenzó con la visita a la basílica de San Sebastián Extramuros, que originalmente fue dedicada a los apóstoles Pedro y Pablo. En ese templo, los peregrinos celebraron la eucaristía.
Posteriormente, el grupo se trasladó a las catacumbas de Priscila, donde fueron enterrados numerosos mártires cristianos y donde todavía se conservan frescos inspirados en pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, así como una representación de la Virgen que se considera la más antigua del mundo, datada de principios del siglo III.
Ya por la tarde, visitaron la basílica de San Lorenzo Extramuros, donde Mn. Armand Puig les contó la historia de este templo que edificó el emperador Constantino en el mismo lugar donde fue martirizado San Lorenzo. La actual basílica fue reconstruida después de su destrucción durante la Segunda Guerra Mundial.
Crecer en la fe
Uno de los peregrinos de la archidiócesis que estos días están en Roma es el Ángel Quintano, de la Parroquia de Santa Clara de Tarragona. Explica que una de las motivaciones para participar en esta peregrinación ha sido «crecer en la fe y poder trasladar esta vivencia a mi entorno». Destaca algunos momentos intensos, como la audiencia con el Papa o la visita a la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, donde pudo venerar las reliquias de la Pasión. «Conocer el testimonio de quienes nos han precedido en la fe, aquí en Roma, como cuna de la fe, me ha ayudado muchísimo», asegura.








