En la Carta Dominical de esta semana, el arzobispo Joan nos habla sobre la muerte, coincidiendo con la celebración de la fiesta de los Fieles Difuntos. Explica que «la crisis de la fe, o de su práctica, afecta profundamente al paso de la muerte». Así, asegura que «los humanos somos espíritu hecho carne, seres espirituales encarnados que no quedan tragados por la materia indiferenciada», y recuerda que «los creyentes debemos ser más conscientes de la realidad de la muerte que, al fin y al cabo, será el acto más importante de nuestra vida».
 
En el apartado que dedicamos al Jubileo de este año, Mn. F. Javier Álvarez, diácono y director del Centro de Escucha San Camilo de Tarragona, nos habla sobre cómo vivir la esperanza ante la muerte. Afirma que «la fe nos enseña que morir es dejarse abrazar por la misericordia» y que, en el día de los Fieles Difuntos, «recordemos a aquellos que nos han precedido y afirmamos que la vida, en Cristo, no se acaba, sino que se transforma».
 
Por su parte, Mn. Josep Bofarull, en el apartado, Què passa al món, nos explica una experiencia vivida en torno a la muerte de una persona cercana. Antes de morir, dejó grabado un mensaje de voz pidiendo que leyera un escrito que ella había preparado para su funeral. A partir de esa vivencia, Mn. Bofarull nos invita a reavivar «nuestro convencimiento cristiano de que nos reencontraremos por la misericordia de Dios Padre y la fuerza de la Pascua del Señor».
 
Por otra parte, en Lletres d’altres temps, la sección conmemorativa del setenta y quinto aniversario de la Hoja Dominical, recogemos un artículo que se publicó el 1 de marzo de 1953. Se trata de una historieta a partir de la cual se indica la importancia del ofrecimiento de la eucaristía para intenciones concretas.