Sor María Ángeles Álvarez, monja mínima del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Valls, murió el pasado 24 de octubre a la edad de 81 años.
Nacida en Santa Colomba de Curueño, en la provincia de León, el día 2 de agosto de 1944, vivió su infancia en el seno de una familia humilde, sencilla y profundamente cristiana. A la edad de 14 años ingresó en el Monasterio de las Monjas Mínimas de Barcelona, donde recibió la formación religiosa propia de la Orden. Aún siendo muy joven, fue la responsable de un trabajo textil que el convento de Barcelona realizaba como medio de sostenimiento económico.
Tras una corta etapa en el Monasterio de Daimiel, Sor M. Ángeles fue trasladada al Monasterio de la Inmaculada Concepción de Valls el 17 de julio de 1969, donde ha tenido diferentes responsabilidades: sacristana, secretaria, cronista, tornera, superiora, consejera federal y maestra de postulantes y novicias.
El 11 de abril de 2005 fue enviada a Chiclayo, en Perú, donde inició un proyecto vocacional junto con sor Esperanza, del Monasterio de Todi, en Italia. De regreso, fue una breve temporada en Valls y, pronto, fue enviada al Monasterio de Antequera, donde fue elegida superiora durante seis años. Debido a una enfermedad, en 2012 pidió volver al Monasterio de Valls, donde permaneció hasta los últimos días de su vida. Sor M. Ángeles estuvo diez días hospitalizada, manifestando una gran capacidad de sufrimiento sin queja, y un profundo agradecimiento.
Dios concedió a Sor M. Ángeles una gran empatía que le abría las puertas para entrar en un diálogo profundo con las personas, a las que transmitía humanidad, espiritualidad, caridad y un amor entrañable hacia Dios y hacia las personas. Tenía una inteligencia brillante y una gran capacidad de organización y dirección, a la vez que mantenía un alto nivel de perfeccionismo.
Descanse en la paz de Cristo.








