¿Qué nos dicen estas tres palabras en este 2026? Probablemente para muchas personas no significarán nada o ni siquiera les serán familiares, pero creo que no encontraríamos a nadie que lo que representan no les sería indiferente. ¿Y entonces?
Esta expresión, María, Madre amable (forma parte de las letanías) no aparece literalmente en la Biblia, pero resume muy bien la imagen que el Evangelio nos transmite de ella, de María: una mujer cercana, atenta, disponible y llena de amor. Su “amabilidad” no es sólo un rasgo de carácter, sino una actitud llena de acogida y de servicio que sigue siendo actual, especialmente en este tiempo Pasqual y en mayo, el mes de María.
En el Evangelio de Lucas encontramos uno de los primeros rasgos de la actitud de María y que nos acerca al otro. En la Anunciación (Lc 1,38), «María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró.» Es una disposición abierta y confiada. María no se cierra, acoge con humildad. Esta apertura es el fundamento de una verdadera amabilidad, saber recibir a Dios ya los demás con sencillez.
Más adelante, en la Visitación (Lc 1,39-45), María se pone en camino para ayudar a su prima Isabel. No espera que se lo pidan, se adelanta con generosidad. Aquí observamos una amabilidad concreta, llena de hechos concretos: estar presente, acompañar, servir… No es sólo un sentimiento, sino una acción.
Otro momento donde se concreta la amabilidad de María es en la boda de Caná (Jn 2,1-11). María percibe una necesidad (no tienen vino) y actúa discretamente, confiando en Jesús. Su intervención es delicada, respetuosa y eficaz. Esta escena muestra una atenta amabilidad: saber ver lo que los demás no ven y actuar con sensibilidad.
Y finalmente, al pie de la cruz (Jn 19,25-27), María permanece firme en el dolor. Jesús le entrega como madre al discípulo: «Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.»» En este momento, su maternidad se hace universal. Su amabilidad se convierte en una proximidad que está con nosotros incluso en momentos de sufrimiento.
Durante el tiempo pascual, celebramos la nueva vida que nace de la resurrección de Cristo. María, que vivió su fidelidad hasta la cruz, es también testigo de esperanza. Su amable actitud nos recuerda que la vida cristiana no consiste sólo en grandes palabras, sino en pequeños gestos de amor cotidiano que construyen vida nueva.
Y es que sí que esta amabilidad, en un mundo donde prevalecen la prisa, la indiferencia o la dureza, la amabilidad de María se convierte en profundamente revolucionaria. No es debilidad, sino una forma concreta de amar. Y el amor a todo el mundo le dice algo.
Así, el mes de mayo, tradicionalmente dedicado a María, es una oportunidad para redescubrir este estilo de vida, y más allá de las flores y devociones externas, podemos preguntarnos y cuestionarnos; ¿cómo podemos vivir hoy como personas amables al estilo de María?
Hacer nuestra vida diaria más humana, más cercana y más llena de amor sencillo, que deja huella, es una buena práctica para este tiempo y podría concretarse con las siguientes actitudes: escuchar con atención, sin juzgar. Adelantarse al bien, ayudar sin esperar a cambio. Ser sensibles a las necesidades, incluso en los pequeños detalles. Acompañar al sufrimiento, sin huir ni dar respuestas fáciles. Vivir con sencillez y apertura.
Redescubramos Maria, Mare amable y vivamos Cristo resucitado en nosotros y con los demás!
Rocío Quintanal, voluntaria de los proyectos Ángel y Raquel
Artículo publicado en el Full dominical del 3 de mayo de 2026 (n. 3973)








