{"id":517,"date":"2020-03-25T10:40:13","date_gmt":"2020-03-25T08:40:13","guid":{"rendered":"https:\/\/wpwarq.a18a.cloud\/2020\/03\/25\/25-03-20-indicacions-de-setmana-santa\/"},"modified":"2022-06-09T15:20:58","modified_gmt":"2022-06-09T13:20:58","slug":"25-03-20-indicacions-de-setmana-santa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquebisbattarragona.cat\/es\/25-03-20-indicacions-de-setmana-santa\/","title":{"rendered":"(25-03-20) \u2013 Indicaciones de Semana Santa"},"content":{"rendered":"<p>Muy estimados \/ as,<\/p>\n<p>Ha pasado m\u00e1s de una semana de confinamiento. La crisis contin\u00faa y, desgraciadamente, se nos ha anunciado que el estado de emergencia continuar\u00e1 hasta el d\u00eda 11 de abril, v\u00edspera de la Pascua, indic\u00e1ndonos que la pandemia a\u00fan no ha alcanzado su punto m\u00e1s \u00e1lgido. En estos momentos, como hemos venido haciendo estos d\u00edas, nos toca estar muy atentos a las disposiciones de las autoridades, y a manifestar y compartir, sobre todo telem\u00e1ticamente, nuestro afecto y nuestra estimaci\u00f3n en todo el Pueblo santo de Dios y con todos quienes, sin sentirse creyentes, son hombres y mujeres de buena voluntad. Pero, sobre todo, conviene orar intensamente. Necesitamos una oraci\u00f3n para nuestro mundo y para todas sus angustias y sufrimientos, necesitamos orar por los enfermos y contagiados por el virus, por sus familiares, por los que se encuentran en cuarentena. Debemos orar sobre todo por los que ya han muerto, para que el Dios del amor y de la paz los acoja en el lugar del descanso eterno.<\/p>\n<p><strong>\u00abCuando Dios revive \u2026, desnuda el hombre de su pretensi\u00f3n de ser justo\u00bb (J. Carner)<\/strong><\/p>\n<p>En estos momentos, tengo sentimientos contrastados. Los explicito brevemente. Por un lado, debo deciros que la prueba que estamos pasando se convierte en una invitaci\u00f3n a volver hacia Dios. Como dec\u00eda hace unos meses en una Carta Dominical, necesitamos \u00abvolver a empezar a partir de Dios\u00bb. En este punto, me ha venido a la memoria el poemario de\u00a0<em>Nabi<\/em>, una de las obras capitales del c\u00e9lebre escritor catal\u00e1n Josep Carner (1984-70). El poeta retoma el tema b\u00edblico de Jon\u00e1s, mostrando el desencanto ante las miserias humanas y las contrariedades de la vida, como lo hac\u00eda el profeta del Antiguo Testamento. En el largo poemario, publicado en aquellos momentos oscuros y extremadamente dif\u00edciles acabada la Guerra Civil, encontramos versos sublimes. Algunos de los cuales nos ir\u00e1n de perlas parar meditarlos durante este final de Cuaresma y ante la emergencia sanitaria que estamos viviendo. Lo veremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hombres y mujeres afianzamos la personalidad a medida que aseguramos nuestra autonom\u00eda. Pero nuestras historias, como la historia del conjunto humano, a veces van demasiado lejos. Nos desmarcamos incluso de Dios, de quien, precisamente, hemos recibido la semilla de nuestra personalidad.<\/p>\n<p>Para ser libre \u2014dicen muchos\u2014 hay que olvidarse de Dios. Hay que prescindir de \u00c9l para conseguir una sociedad de futuro. Se trata de una filosof\u00eda que se extiende como una mancha de aceite en nuestro mundo. Conviene saberlo para poder evitarla.<\/p>\n<p>El humanismo cultural vigente, en cambio, define la bondad y la maldad por la cantidad de votos, como si la \u00e9tica dependiera de la sociolog\u00eda: algo est\u00e1 bien o mal seg\u00fan decida la mayor\u00eda. El hombre se refleja en s\u00ed mismo y termina en un narcisismo que le confunde y desconcierta.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, nos resultar\u00e1 provechoso recurrir al poema de Carner. En cierto momento, Nab\u00ed \u2014equivalente a Jon\u00e1s\u2014 reflexiona en voz alta: \u00abHome perdut entre un manyoc de vies \/ oh malaventurat! \/ a mig cam\u00ed no tens esment de qu\u00e8 volies\u00bb (II, 1-3). (<em>Perdido en un sin fin de posibilidades, \u00a1desgraciado!, est\u00e1s a mitad de camino y no tienes idea de ad\u00f3nde vas<\/em>). Y, dirigi\u00e9ndose a Dios, le dice: \u00abEl crim \u00e9s adorat en pedra i fusta. \/ Tes legions on s\u00f3n? \/ De ton voler la vida es desajusta; \/ corren balders els falliments del m\u00f3n\u00bb (II, 56-59).\u00a0<em>(Las malas acciones se convierten en \u00eddolos, y \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n tus ej\u00e9rcitos? La vida no se ajusta a tu voluntad; los delitos campan a sus anchas).\u00a0<\/em>Adem\u00e1s, se lamenta: \u00abPor tinc, Senyor, que ja no et tinguin por\u00bb (II, 71).\u00a0<em>(Temo, Se\u00f1or, que ya no te teman).\u00a0<\/em>El hombre, don de Dios, busca su identidad y sus certezas en s\u00ed mismo. Pero, como afirma Carner, \u00abAi de qui, just, s\u2019alzina com d\u00e9u de pedra, august! \/ Quan D\u00e9u rev\u00e9, quan D\u00e9u es lleva \/ despulla l\u2019home de la seva \/ pretensi\u00f3 de ser just\u00bb (I, 84-87).\u00a0<em>(\u00a1Ay del justo que se yergue majestuoso, como dios de piedra! Cuando Dios se crece, cuando Dios se levanta, quita al hombre su alarde de ser justo.)<\/em><\/p>\n<p>En estos d\u00edas nos sentimos contrariados, angustiados y desnudos de nuestras pretensiones y de nuestros proyectos meramente humanos. Solamente salimos del atasco si nos aceptamos como don de Dios. A la luz de Cristo, intuimos nuestra sombra. El hijo pr\u00f3digo del evangelio comprende d\u00f3nde ha ido a parar rememorando su vida en casa del padre.<\/p>\n<p>En la persona de Jes\u00fas, no vista como un hecho cultural, sino desde el convencimiento de su presencia tomemos conciencia de ser salvados y, por tanto, pecadores, y sintamos la necesidad de deshacernos del pecado. Muchos conoc\u00edamos el Evangelio, pero lo entend\u00edamos como una filosof\u00eda y no como una comuni\u00f3n con alguien. Solo quien siente la necesidad de comuni\u00f3n con Dios Padre tiene la suerte de descubrirse pobre y pecador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a1Qu\u00e9 paradoja poder ver y escuchar como un mal provoca tanto bien!<\/strong><\/p>\n<p>Es estremecedor levantarte cada d\u00eda y darte cuenta de la lista de los nuevos infectados y de los que han muerto durante las \u00faltimas veinticuatro horas. Te invade ese sentimiento de impotencia que hace relativizar muchas cosas y, al mismo tiempo, se convierte en clamor y s\u00faplica ante el Dios de la vida. \u00bfPor qu\u00e9, Se\u00f1or, esta multitud de muertos? Pensar y casi gritar este \u00abpor qu\u00e9\u00bb, incluso casi con rabia, no es una blasfemia. Yo me atrever\u00eda a decir que es una oraci\u00f3n. Es la oraci\u00f3n de un creyente que se dirige a Dios desconcertado y aturdido por lo que estamos viviendo estos d\u00edas. La misma Sagrada Escritura no tiene miedo de dirigir a Dios este \u00abpor qu\u00e9\u00bb. El texto b\u00edblico se encuentra lleno de gritos de dolor contra el mal y la injusticia. Un clamor que va desde la protesta de Job por las desgracias que han pasado en su casa y su familia, hasta el clamor en las mismas oraciones de los salmos. Con el libro de las Lamentaciones podemos decir: \u00abHa sucumbido mi esplendor y mi esperanza en el Se\u00f1or\u2026 Recordar mi aflicci\u00f3n y mi vida errante es ajenjo y veneno\u00bb. Pero tambi\u00e9n, el autor del texto, no pierde, sin embargo, la esperanza, pues acaba diciendo: \u00abNo se agota la bondad del Se\u00f1or, no se acaba su misericordia; se renuevan cada ma\u00f1ana\u2026 por eso esperar\u00e9 en \u00e9l\u2026 es bueno esperar en silencio la salvaci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb (Lm 3,18-26).<\/p>\n<p>\u00abNo se acaba su misericordia; se renueva cada ma\u00f1ana\u00bb al ver las noticias de tantas personas cristianas o de otras religiones, agn\u00f3sticas o indiferentes, compartiendo lo que tienen con los dem\u00e1s. \u00abNo se acaba su misericordia; se renueva cada ma\u00f1ana\u00bb al contemplar el trabajo ingente de los profesionales sanitarios y de los otros servicios sociales que, con peligro grave de infecci\u00f3n personal, se entregan a su labor a manos llenas. \u00abNo se acaba su misericordia; se renueva cada ma\u00f1ana\u00bb en aquellos vecinos y voluntarios que se coordinan para llevar comida a las personas mayores o que se encuentran solas, o confeccionando mascarillas para llevar a los hospitales o las personas desfavorecidas. \u00ab\u00abNo se acaba su misericordia; se renueva cada ma\u00f1ana\u00bb al ver la coordinaci\u00f3n entre instituciones, tanto cristianas como civiles, para encontrar una salida a la situaci\u00f3n de los \u00abamigos sin techo\u00bb. \u00abNo se acaba su misericordia; se renueva cada ma\u00f1ana\u00bb cuando escuchas y lees las llamadas a la solidaridad y una mayor austeridad, unidos para combatir la epidemia que nos ha sobrevenido. \u00a1Qu\u00e9 paradoja poder ver y escuchar como un mal provoca tanto bien!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Algunas orientaciones pastorales y doctrinales:<\/strong><\/p>\n<p>Dada grave la circunstancia del confinamiento en nuestros domicilios que se alarga en el tiempo, y considerando el impedimento para celebrar la liturgia comunitariamente en nuestras iglesias, establecemos lo siguiente:<\/p>\n<p>1) La Eucarist\u00eda, tanto en la catedral como las parroquias y comunidades donde se considere oportuno de celebrarla, tendr\u00e1 lugar sin la participaci\u00f3n f\u00edsica de fieles. Como hemos venido haciendo esta semana, son de gran ayuda a los medios de comunicaci\u00f3n telem\u00e1tica en directo, no grabados. Debemos indicar que la Misa \u00absin pueblo\u00bb no significa \u00abcon la ausencia del pueblo\u00bb, ya que en la Eucarist\u00eda todo el Cuerpo de Cristo est\u00e1 presente (<em>totus Christus<\/em>). Quienes no ten\u00e9is la posibilidad de reproducir telem\u00e1ticamente estas celebraciones, recordad que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica en orden a la gracia tiene todo el valor. Ser\u00e1 bueno, y estar\u00e1n contentos, que los fieles sepan la hora que el sacerdote celebra la Eucarist\u00eda en la parroquia, aunque no sea retransmitida telem\u00e1ticamente. Os pod\u00e9is hacer acompa\u00f1ar, presencialmente, por una persona de confianza, guardando siempre la prudencia y las normas sanitarias vigentes. Los dem\u00e1s fieles, desde casa, se pueden unir a la oraci\u00f3n de toda la Iglesia.<\/p>\n<p>2) La Eucarist\u00eda del Domingo de Ramos tendr\u00e1 lugar conmemorando la entrada del Se\u00f1or en Jerusal\u00e9n seg\u00fan la f\u00f3rmula tercera, o entrada sencilla (Misal Romano, p. 207), omitiendo el rito de la procesi\u00f3n y de la bendici\u00f3n de los Ramos. En cuanto a la Iglesia Catedral, si Dios quiere, celebrar\u00e9 personalmente esta Eucarist\u00eda a las 12 h. de la ma\u00f1ana en la Capilla del Sant\u00edsimo, que ofrece unas posibilidades mayores para su retransmisi\u00f3n telem\u00e1tica en directo. En este sentido, todos los oficios de la Semana Santa de la Catedral ser\u00e1n retransmitidos en directo desde esta Capilla por el canal web del Arzobispado. Adem\u00e1s, esta celebraci\u00f3n del Domingo de Ramos, junto con las celebraciones del Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Pascua, ser\u00e1n tambi\u00e9n retransmitidas por la Televisi\u00f3n TAC12. He de deciros tambi\u00e9n que en cada celebraci\u00f3n, me acompa\u00f1ar\u00e1 un peque\u00f1o grupo de sacerdotes.<\/p>\n<p>3) La misa del Crisma, con la bendici\u00f3n de los Santos \u00d3leos, tendr\u00e1 lugar el Lunes Santo, d\u00eda 6 de abril, a las 5 h. de la tarde. Se celebrar\u00e1 en la capilla del Sant\u00edsimo de la Catedral. La misa, sin la participaci\u00f3n presencial del Pueblo santo de Dios y, por tanto tambi\u00e9n, sin la participaci\u00f3n de los sacerdotes, di\u00e1conos, consagrados y consagradas, podr\u00e1 ser seguida en directo por el canal web del Arzobispado. En esta misa, se pospondr\u00e1 la renovaci\u00f3n de las promesas sacerdotales para m\u00e1s adelante, como indicaba la Carta del Presidente de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola del pasado 21 de marzo. Cuando acabe, si Dios quiere, la pandemia, se anunciar\u00e1 oportunamente la fecha de esta renovaci\u00f3n, que tendr\u00e1 lugar seguramente en alguna de los encuentros sacerdotales que podamos hacer antes de la finalizaci\u00f3n del curso. Como es obvio, se suspende para m\u00e1s adelante el encuentro sacerdotal que estaba previsto para ese d\u00eda, con la conferencia sobre el Concilio Provincial Tarraconense de 1995 que nos hab\u00eda de pronunciar el Sr. Obispo de Girona, Mons. Francisco Pardo. La distribuci\u00f3n de los Santos \u00d3leos se har\u00e1 m\u00e1s tarde, cuando termine el estado de pandemia.<\/p>\n<p>4) Con respecto al Triduo Pascual, de acuerdo con el \u00abDecreto en tiempos de Covid 19\u00bb de la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del pasado 19 de marzo (Prot. N. 153\/20), se establece lo siguiente:<\/p>\n<p>4.1. El Jueves Santo, en la medida de la posibilidad real establecida por aquellos a quienes compete, se podr\u00e1 celebrar la Misa de la Cena del Se\u00f1or. Se concede excepcionalmente a todos los presb\u00edteros la facultad de celebrar en este d\u00eda la Misa sin pueblo, en un lugar adecuado. El lavatorio de los pies, que es facultativo, se omite. Al final de la Misa de la Cena del Se\u00f1or se omite la procesi\u00f3n y el Sant\u00edsimo Sacramento se reserva en el sagrario. Los sacerdotes que no tengan la posibilidad de celebrar la Misa deben celebrar V\u00edsperas (cf.\u00a0<em>Liturgia Horarum<\/em>\u00a0LH II, p. 391). Si Dios quiere, celebrar\u00e9 la Misa de la Cena del Se\u00f1or, con estas condiciones, en la Capilla del Sant\u00edsimo de la Catedral, a las 5 h. de la tarde (Canal web del Arzobispado y Televisi\u00f3n TAC12).<\/p>\n<p>4.2. El Viernes Santo se podr\u00e1 celebrar la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or. En la Oraci\u00f3n universal, se a\u00f1adir\u00e1 antes de la \u00faltima intenci\u00f3n del Misal esta intenci\u00f3n, preparada por nuestra Delegaci\u00f3n de Liturgia:<\/p>\n<p>\u00abOremos tambi\u00e9n por los afectados por la pandemia que nos aflige, por los profesionales de la salud que los atienden, el reposo eterno de los que han muerto y por el consuelo de sus familiares y para que Dios todopoderoso aleje del mundo este mal.<\/p>\n<p><em>Oraci\u00f3n en silencio. Despu\u00e9s el sacerdote dice:<\/em><\/p>\n<p>Oh, Dios, refugio en las dificultades, fuerza en la enfermedad, consuelo en las l\u00e1grimas, mirad benignamente nuestra tribulaci\u00f3n, apartad del mundo el mal que lo perturba, y conf\u00edrmanos en la fe y en la caridad, para que no dudemos de vuestra providencia de Padre. Por Jesucristo nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>La adoraci\u00f3n de la cruz tendr\u00e1 lugar mediante un breve momento de silencio, tras una invitaci\u00f3n a realizar esta adoraci\u00f3n comunitariamente. Si Dios quiere, en la Capilla del Sant\u00edsimo de la Catedral, la celebraci\u00f3n tendr\u00e1 lugar a las 12 h. de la ma\u00f1ana (Canal web del Arzobispado y Televisi\u00f3n TAC12).<\/p>\n<p>4.3. La Vigilia Pascual, en la medida de la posibilidad real establecida por aquellos a quienes compete, se podr\u00e1 celebrar con estas condiciones: Para el \u00abInicio de la vigilia o lucernario\u00bb, celebrada en el mismo presbiterio, se omite el fuego, enciende el cirio y, omitida la procesi\u00f3n, se hace el preg\u00f3n pascual (<em>Exsultet<\/em>). Sigue la \u00abLiturgia de la Palabra\u00bb. En la \u00abLiturgia bautismal\u00bb, omitida la bendici\u00f3n del agua, tan s\u00f3lo se renuevan las promesas bautismales (cf.\u00a0<em>Missale Romanum<\/em>, p. 371, n. 55 = Misal Romano, p. 255). Seguidamente se celebra la \u00abLiturgia eucar\u00edstica\u00bb. Los que no participen de la Vigilia Pascual celebrada en la iglesia, que recen el Oficio de Lectura indicado para el Domingo de Pascua (cf.\u00a0<em>Liturgia Horarum<\/em>\u00a0II, p. 446). Se trata de una antigua tradici\u00f3n de la Iglesia para los que no pueden participar o celebrar la Vigilia de Pascua. Si Dios quiere, en la Capilla del Sant\u00edsimo de la Catedral, la celebraci\u00f3n tendr\u00e1 lugar a las 9 h. de la noche (Canal web del Arzobispado).<\/p>\n<p>4.4. Para la Eucarist\u00eda del Domingo de Pascua, se omitir\u00e1 el rito de la aspersi\u00f3n. Si Dios quiere, en la Capilla del Sant\u00edsimo de la Catedral, la celebraci\u00f3n tendr\u00e1 lugar a las 12 h. de la ma\u00f1ana (Canal web del Arzobispado y Televisi\u00f3n TAC12).<\/p>\n<p>4.5. El Viernes y el S\u00e1bado Santo, al mediod\u00eda, no se deben tocar las campanas de las iglesias, como se viene haciendo todos estos d\u00edas. Con todo, a la misma hora, se puede hacer una oraci\u00f3n en silencio por todos los enfermos y damnificados por la epidemia, rezando igualmente la oraci\u00f3n del\u00a0<em>\u00c1ngelus<\/em>.<\/p>\n<p>5) Con relaci\u00f3n al Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n en la actual situaci\u00f3n de pandemia, de acuerdo con la Nota de la Penitenciar\u00eda Apost\u00f3lica del pasado 20 de marzo, se establece lo siguiente:<\/p>\n<p>5.1. La celebraci\u00f3n del sacramento, cuando sea el caso, deber\u00e1 tener lugar en un recinto ventilado, fuera del confesionario, con la adopci\u00f3n de una distancia adecuada, con las medidas sanitarias pertinentes, y con la absoluta atenci\u00f3n para salvaguardar la reserva y la necesaria discreci\u00f3n que pide este sacramento.<\/p>\n<p>5.2. La absoluci\u00f3n colectiva s\u00f3lo podr\u00e1 tener lugar en caso de grave necesidad, como es en una sala o un recinto donde se encuentren ingresados varios fieles contagiados en peligro de muerte. Si desgraciadamente se diera el caso durante la pandemia, el sacerdote que se encuentre en esta situaci\u00f3n tiene mi permiso para usar esta f\u00f3rmula, con la obligaci\u00f3n de informar personalmente antes o despu\u00e9s (cf.\u00a0<em>Ordo Paenitentiae<\/em>, n. 32).<\/p>\n<p>5.3. Estas disposiciones nos recuerdan tambi\u00e9n la importancia de valorar m\u00e1s adecuadamente el llamado \u00abacto de contrici\u00f3n perfecta\u00bb, llamada tambi\u00e9n \u00abcontrici\u00f3n de caridad\u00bb, descrita en el mismo Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 1452. Cuando un creyente se encuentra con la dolorosa imposibilidad de recibir la absoluci\u00f3n sacramental, se debe recordar que la contrici\u00f3n perfecta, procedente del amor a Dios amado sobre todas las cosas, expresando la oraci\u00f3n personal una sincera petici\u00f3n de perd\u00f3n y con el deseo de confesar los pecados cuando sea posible, el Se\u00f1or otorga el perd\u00f3n, incluso los pecados m\u00e1s graves.<\/p>\n<p>6) De acuerdo con un Decreto de la Penitenciar\u00eda Apost\u00f3lica del pasado 20 de marzo, se conceden especiales indulgencias a los fieles ante la situaci\u00f3n actual de pandemia:<\/p>\n<p>6.1)Se concede la Indulgencia plenaria a todos los fieles enfermos de coronavirus, tanto si se encuentran en los hospitales como en casa. Estos, con esp\u00edritu desprendido de cualquier pecado, se pueden unir espiritualmente a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, el rezo del santo Rosario, a alguna pr\u00e1ctica piadosa como el rezo del\u00a0<em>Via Crucis<\/em>\u00a0u otra forma de devoci\u00f3n, o si, como m\u00ednimo, rezan el Credo, el Padrenuestro y una piadosa invocaci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda, ofreciendo esta prueba con esp\u00edritu de fe en Dios y de caridad hacia los hermanos, y con la voluntad posterior, cuando les ser\u00e1 posible tras la pandemia, de confesarse sacramentalmente.<\/p>\n<p>6.2)Tambi\u00e9n se concede la Indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, a los agentes sanitarios, a los familiares y todos aquellos que, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano, exponi\u00e9ndose al riesgo de contagio, cuidan de los enfermos de coronavirus.<\/p>\n<p>6.3) Tambi\u00e9n, con las mismas condiciones, se concede de buen grado la Indulgencia plenaria a todos los fieles que puedan hacer una visita al Sant\u00edsimo Sacramento, o la Adoraci\u00f3n Eucar\u00edstica, o bien, la lectura en casa de la Palabra de Dios durante media hora, o el rezo del santo Rosario, o el ejercicio piadoso del\u00a0<em>Via Crucis<\/em>, u otras devociones, implorando a Dios Todopoderoso el fin de la epidemia, el alivio de los afligidos y la salvaci\u00f3n eterna de todos aquellos a quienes el Se\u00f1or ha llamado a la plenitud de vida con \u00e9l.<\/p>\n<p>6.4) Este tema me lleva a hacer una breve orientaci\u00f3n doctrinal sobre las indulgencias, a la luz del n\u00fam. 22 de la Bula\u00a0<em>Misericordiae Vulture<\/em>\u00a0del papa Francisco (11 de abril 2015), en la que convocaba \u00abel A\u00f1o de la Misericordia\u00bb. Fundamentalmente la indulgencia es la expresi\u00f3n del amor misericordioso de Dios ante el hombre pecador. El perd\u00f3n de Dios por nuestros pecados no conoce l\u00edmites. Dios est\u00e1 siempre disponible en el perd\u00f3n y nunca se cansa de ofrecerlo de manera siempre nueva e inesperada. Pero, con todo, nosotros seguimos viviendo la experiencia del pecado. Sabemos que Dios nos llama a la perfecci\u00f3n, como nos afirma Jes\u00fas mismo en el Serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5,48), pero sentimos fuerte el peso del pecado. A pesar del perd\u00f3n, afirma el Papa Francisco, \u00abllevamos en nuestra vida las contradicciones que son consecuencia de nuestros pecados. En el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n Dios perdona los pecados, que realmente quedan cancelados; y sin embargo, la huella negativa que los pecados dejan en nuestros comportamientos y en nuestros pensamientos permanece\u00bb (<em>Misericordiae Vultus<\/em>, 22). Sobre todo aquel que ha pecado gravemente, ha podido experimentar, a pesar del perd\u00f3n, las heridas que esta falta ha ocasionado en el fondo de su propio coraz\u00f3n. Se trata de una herida que cuesta cicatrizar y que, a veces, nos vuelve a inclinar al mal. El don de la indulgencia es la remisi\u00f3n total ante Dios de estas heridas que, en determinadas circunstancias, se nos otorga por medio de la Iglesia. La misericordia, equivale a indulto y, como afirma el Papa, \u00abse transforma en\u00a0<em>indulgencia<\/em>\u00a0del Padre que a trav\u00e9s de la Esposa de Cristo alcanza al pecador perdonado y lo libera de todo residuo, consecuencia del pecado, habilit\u00e1ndolo a obrar con caridad, a crecer en el amor m\u00e1s bien que a recaer en el pecado\u00bb (<em>Misericordiae<\/em>\u00a0<em>Vultus<\/em>, 22). Con todo, esto no quita que no debamos seguir luchando contra la concupiscencia del pecado que, aunque no es pecado, proviene del pecado y nos inclina hacia \u00e9l. La Iglesia vive \u00abla comuni\u00f3n de los santos\u00bb, es decir, la comuni\u00f3n con los bienes salvadores de Dios, a trav\u00e9s de los que nos unimos en la comuni\u00f3n de todos los santos, tanto los que nos han precedido en la fe, como los quien peregrinan en este mundo en espera de los bienes eternos. En el marco de esta \u00abcomuni\u00f3n de los santos\u00bb, la Iglesia siempre ha orado y ora por la plena expiaci\u00f3n de las faltas de sus miembros, sobre todo por medio de la oraci\u00f3n lit\u00fargica y principalmente por sus acciones sacramentales, en la preeminencia de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica. Con el don de la indulgencia, la Iglesia aplica solemnemente y de una manera especial esta oraci\u00f3n a un miembro determinado. En tanto que esta oraci\u00f3n procede de la santa Iglesia y tiende a un bien que se encuentra totalmente conforme con la voluntad de Dios, la Iglesia est\u00e1 segura de que ser\u00e1 escuchada, a diferencia de la oraci\u00f3n del creyente en particular, que no sabe si pide realmente lo que debe. Esto se hace apelando a lo que se llama \u00abel tesoro de la Iglesia\u00bb, que \u2015en este caso\u2015 no es otro que la voluntad salvadora de Dios y la plenitud de su amor misericordioso, que incluye tambi\u00e9n la expiaci\u00f3n y extinci\u00f3n de las penas del pecado. De ah\u00ed que, con el don de la indulgencia, el cristiano constata con certeza la infinita misericordia de Dios con aquel indulto de toda pena ante los pecados cometidos y ya confesados. Esta acci\u00f3n la Iglesia la puede llevar a cabo en determinadas circunstancias especiales o extraordinarias, apelando siempre a la gratuidad absoluta de la gracia del Padre misericordioso y orando, al mismo tiempo, por la voluntad firme de la sincera conversi\u00f3n por parte del penitente. La pandemia del coronavirus que nos ha sobrevenido es esta circunstancia extraordinaria, con la que podemos vivir con especial intensidad \u00abla comuni\u00f3n de los santos\u00bb. Entonces, la santidad de unos viene en ayuda de la fragilidad de los otros. Por ello, refiri\u00e9ndose al don de la indulgencia, concluye el Papa Francisco: \u00abVivir entonces la indulgencia \u2026 significa acercarse a la misericordia del Padre con la certeza que su perd\u00f3n se extiende sobre toda la vida del creyente. Indulgencia es experimentar la santidad de la Iglesia que participa a todos de los beneficios de la redenci\u00f3n de Cristo\u00bb (<em>Misericordiae<\/em>\u00a0<em>vultus<\/em>, 22).<\/p>\n<p>Estimados todos. Se nos acerca una celebraci\u00f3n de la Pascua \u00aba puerta cerrada\u00bb. Con todo \u2015como afirma el Papa Francisco en una entrevista en\u00a0<em>La Stampa<\/em>\u00a0del pasado 20 de marzo\u2015, procuremos que todo el Pueblo santo de Dios la pueda vivir \u00abcon esp\u00edritu de penitencia, compasi\u00f3n y esperanza\u00bb. Y con mucha \u00abhumildad\u00bb. \u00a1Este tiempo nos da una gran lecci\u00f3n de humildad para todos nosotros! Con todo, \u00a1no tengamos miedo! \u00a1Cristo ha resucitado! \u00c9l es nuestra \u00fanica esperanza.<\/p>\n<p>A todos vosotros tambi\u00e9n os pido que vel\u00e9is por vuestra salud, para poder estar al servicio de los dem\u00e1s. Me preocupo especialmente por quienes ten\u00e9is m\u00e1s edad: extremad las medidas de prudencia, qued\u00e1ndoos en casa tanto como os sea posible. Ejerce el cuidado pastoral sobre todo por medio del tel\u00e9fono y la v\u00eda telem\u00e1tica. Tener cuidado de los m\u00e1s grandes es en este momento algo prioritario. Cuidaos mucho y ayud\u00e9monos los unos a los otros.<\/p>\n<p>En esta solemnidad de la Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or recordamos a Mar\u00eda, la mujer del \u00abs\u00ed\u00bb incondicional al Se\u00f1or, que posibilit\u00f3 el misterio de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios en medio de nosotros. Gracias a este \u00abs\u00ed\u00bb, ahora nosotros podemos renovar nuestro esp\u00edritu por medio de la presencia de Cristo resucitado en nuestro mundo, en nuestras vidas y en toda circunstancia (cf. Mt 28,20). Porque es a Cristo a quien proclamamos en la Vigilia Pascual Se\u00f1or del tiempo y de la historia: \u00abCristo ayer y hoy, principio y fin, Alfa y Omega. De \u00e9l son los tiempos y los siglos. A \u00e9l la gloria y el poder por toda la eternidad. Am\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>Vuestro,<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">+ Joan Planellas i Barnosell,<br \/>\n<em>Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muy estimados \/ as, Ha pasado m\u00e1s de una semana de confinamiento. 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