Estimados, con cierta tristeza pero también con gozo y esperanza por esta nueva etapa archidiocesana, comparto con todos vosotros mi última carta dominical A los Cuatro Vientos, la número 766. Al llegar como arzobispo de Tarragona, hará cerca de quince años, me propuse escribir cada semana una glosa, un escrito para difundir el evangelio, transmitir el magisterio de la Iglesia y destacar, en la medida de lo posible, de hechos significativos de nuestra archidiócesis. Espero que os hayan servido para crecer en el amor a Jesucristo, a la Iglesia y a los hermanos.

Es casi imposible hacer un balance de tantos años de episcopado en tan poco espacio, pero quiero transmitiros que para mí lo más importante ha sido cuidar de los feligreses de la archidiócesis y seguir las directrices de los Papas en cuyos mandatos he ejercido mi episcopado: San Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora el Papa Francisco. He tratado en primer lugar de evangelizar, celebrar los sacramentos, velar por la caridad, de los pobres y necesitados. No lo he hecho solo, me habéis ayudado todos vosotros —sacerdotes, diáconos, laicas en misión pastoral, religiosos y religiosas, laicos y laicas…— a través de las numerosas delegaciones, secretariados, asociaciones e iniciativas eclesiales con que contamos. Os agradezco de corazón a todos vuestro tiempo, esfuerzo y entrega.

Si de una cosa me siento satisfecho es de la visita pastoral que he realizado a las 200 parroquias de la archidiócesis, donde he podido escuchar y compartir vuestras preocupaciones, alegrías y anhelos, y también participar de vuestras celebraciones y fiestas.

Tampoco puedo olvidarme de la celebración del Año Jubilar con motivo de los 1.750 años del martirio de los Santos Fructuoso, Augurio y Eulogio; la beatificación de los 522 mártires del año 2013 o la reciente beatificación del Dr. Mariano Mullerat, la acogida de tres grandes congresos internacionales sobre el Cristianismo primitivo, la restauración de la Catedral, del Palacio arzobispal y del edificio del Seminario convertido en Centro Tarraconense, el impulso de proyectos en bien de la familia y la mujer en el Centro Pastoral Oblatas o haber conseguido traer a la archidiócesis la Comunidad Il Cenacolo para jóvenes con dependencias, entre muchos otros. Me llevo, pues, muchas alegrías, que dejan a la sombra cualquier pequeña decepción.

A partir de la semana que viene, con la ordenación del nuevo arzobispo electo, Mons. Joan Planellas i Barnosell, se inicia un nuevo periodo en la archidiócesis. Como ya os expresé en la carta del pasado día 4 de mayo, os aliento a acogerlo en este nuevo servicio eclesial y ayudarlo en todo lo que necesite. Será un buen pastor, estoy convencido. Orad por él y también por mí. Os encomiendo a la protección maternal de Santa María.

Con todo mi afecto, recibid mi bendición

† Jaume Pujol Balcells
Administrador apostólico de la archidiócesis de Tarragona

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