Este pasado domingo, día 24 de marzo, al día siguiente de la beatificación del Dr. Mariano Mullerat y Soldevila, se celebró la misa de acción de gracias presidida por el Sr. Arzobispo, Mons. Jaume Pujol, en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol de Arbeca. La misa coincide el mismo día del natalicio del beato Mariano Mullerat.

La misa fue concelebrada por Mn. Manuel Borges, administrador parroquial; el vicario general de la archidiócesis, Mn. Joaquim Fortuny y cerca de una veintena de sacerdotes de la archidiócesis. También contó con la asistencia de familiares del nuevo beato, entre los que estaban sus tres hijas; el alcalde de Arbeca, Sr. Joan Miquel Simó acompañado de otros miembros del consistorio de Arbeca y numerosos fieles del pueblo y del arciprestazgo.

Al inicio de la celebración el Sr. Arzobispo, Mons. Jaume Pujol, ha leído las palabras pronunciadas por el Santo Padre Francisco después del rezo del Ángelus dominical. «Ayer en Tarragona fue beatificado Mariano Mullerat y Soldevila, padre de familia y médico, joven, de 39 años, el cual se hizo cargo del sufrimiento físico y moral de sus hermanos, testimoniando con la vida y el martirio la primacía de la caridad y del perdón. Un ejemplo para nosotros, que tanto nos cuesta perdonar. Él intercede por nosotros y nos ayuda a recorrer los caminos del amor y la fraternidad a pesar de las dificultades y tribulaciones. ¡Un aplauso para el nuevo beato!», dijo el Papa Francisco, y en la iglesia parroquial también resonó un aplauso en señal de alegría por la beatificación.

Un mensaje de paz y reconciliación

En la homilía, el Sr. Arzobispo destacó que «su beatificación honra toda la Iglesia de Tarragona, pero de manera particular y significativa honra la parroquia donde él vivió y celebrar su fe y donde vivió su compromiso como cristiano […]. La parroquia para él era la fuente donde recibía la gracia, la que lo mantuvo firme en la fe hasta el martirio ». Mons. Pujol también resaltó que el beato Mariano «murió perdonando y su perdón es un don y una exigencia para todos nosotros. […] El mensaje de la beatificación no puede ser otro que la paz y la reconciliación».

El prelado, en sus palabras, tuvo un recuerdo y oración especial para sus conciudadanos que fueron muertos junto con él: Josep Sans, Lorenzo Segarra, Manuel Puente, Joan Gras y Llorenç Vidal; y también hizo mención de Mn. Jaume Ciurana que «promovió con la decisión que le era tanto propia la causa de la beatificación» y de la hija mayor del beato traspasada recientemente.

La veneración de las reliquias del beato y el canto de los nuevos Gozos cerraron la celebración.

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