Estimados y estimadas, me dirijo a vosotros para comunicaros:

Que este pasado mes de diciembre recibí una información de un posible caso de abusos sexuales, de hace unas décadas, por parte de un sacerdote de nuestro Arzobispado.

Como hemos reiterado públicamente en diferentes ocasiones, tengo la sincera voluntad de máxima pulcritud en cuestiones de gravedad. Por eso estamos actuando, como primeros interesados, para que se imponga la verdad y la justicia.

Se ha activado el protocolo de actuación previsto para estos casos y finalizada una primera investigación urgente y preliminar, se han tomado las siguientes medidas:

a) hemos facilitado la información que tenemos a la Santa Sede y hoy mismo la hemos llevado a la Fiscalía Provincial de Tarragona para que, si lo consideran necesario, puedan realizar las diligencias e investigaciones oportunas.

b) hemos tomado las medidas cautelares necesarias con prudencia y equidad.

Desde el Arzobispado miraremos de aplicar la máxima pulcritud para que se respete la honorabilidad de todos los posibles implicados en este caso y a la vez reclamamos la presunción de inocencia hasta que no se demuestre lo contrario.

Deseo también decir que me he puesto en contacto personalmente con las posibles víctimas de las que tenemos conocimiento, y nos han pedido que velemos para que se respete su privacidad.

Quiero aprovechar esta ocasión para reafirmar que el Arzobispado que presido condena todo abuso sexual, de poder y de consciencia, especialmente cuando haya sido cometido por un clérigo. Comparto el dolor de todas las víctimas y nuevamente invito a denunciar estos hechos execrables a las autoridades civiles y a la Oficina de prevención y protección de abusos del Arzobispado (tel. 628 426 853 / oficina.abusos@arqtgn.cat)

Reitero mi disponibilidad y voluntad, y de todo el Arzobispado, para continuar investigando los hechos conocidos y para colaborar con la justicia del país en todo lo que se precise.

No querría acabar este comunicado sin poner de relieve mi más sincero deseo que este hecho no vele la vida, el buen trabajo y la entrega generosa de los sacerdotes del Arzobispado, de hoy y de antes, que seguro que vivirán esta información con dolor, consternación y tristeza. Y quiero dirigirme también a todos los fieles de la Iglesia de Tarragona para expresarles mi afecto y comunicarles que trabajo y trabajamos para que nuestra archidiócesis sea un estandarte de vida evangélica auténtica. Que el buen Dios nos bendiga en este cometido.

 

Tarragona, 11 de febrero de 2021

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