Con la celebración del Miércoles de Ceniza, en todas las parroquias de la archidiócesis, el día 6 de marzo, se ha iniciado la Cuaresma, cuarenta días de preparación interior y conversión que culminarán en la Pascua.

En la Catedral, el Sr. Arzobispo, Mons. Jaume Pujol, presidió la misa de imposición de la ceniza concelebrada por algunos sacerdotes de las parroquias de Tarragona y de la archidiócesis. El Coro y Cor Jové de la Schola Cantorum de los Amigos de la Catedral sostuvieron los cantos de la celebració.

Mons. Jaume Pujol centró la homilía en el significado de la conversión y en la importancia de pedir perdón. «Convertirse significa cambiar de mentalidad, modificar la conducta, la manera de vivir, reconocer que hay cosas que no van como deberían ir, y poner de nuestra parte todos los medios para cambiarlas o mejorarlas, con la intención de que todas nuestras obras y pensamientos se acomoden a lo que Jesús desea para sus discípulos», dijo. También resaltó algunas aspectos del mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma de este año. «Para el papa Francisco hay tres líneas generales de reflexión para este tiempo: la redención de la creación, la fuerza destructiva del pecado y la fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón», destacar.

En la oración de los fieles, siguiendo las indicaciones los obispos de Cataluña en la nota sobre la protección de los menores publicada el pasado día 12 de febrero, se pidió, de una manera especial, por las víctimas de los abusos sexuales, económicos, de poder y de conciencia, por su restablecimiento y porque adopten rigurosas medidas de prevención.

 

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