Con motivo de los cincuenta años de la muerte de Mn. Joan Serra Vilaró (1879-1969), el Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña con la colaboración de otras instituciones como el Archivo Arquidiocesano de Tarragona, el Museo Bíblico Tarraconense o la Asociación Cultural San Fructuoso, quiere recordar su figura y su tarea primordial para la arqueología catalana. El paso por Cardona, Solsona y Tarragona del eclesiástico e historiador dejó una huella aún hoy vigente, tanto en los estudios históricos y la investigación arqueológica como en la divulgación y preservación del patrimonio.

El programa conmemorativo arranca este miércoles, día 27 de noviembre, con la presentación de las actas del IV Congreso Internacional de Arqueología y Mundo Antiguo Tarraco Bienal. Exposiciones, publicaciones, conferencias y rutas culturales conformarán el programa de actos conmemorativos -hasta la primavera de 2020- para dar a conocer la figura de Mn. Serra Vilaró, uno de los personajes más importantes de la arqueología catalana de inicios del siglo XX.

La presentación del programa, que ha tenido lugar este miércoles día 26 de noviembre en Tarragona, ha contado con la presencia de la consejera de Cultura, Mariàngela Villalonga; el director de los Servicios Territoriales del Departamento de Cultura en Tarragona, Jordi Agràs, así como la directora técnica del Museo Diocesano y Comarcal de Solsona, Lídia Fàbregas.

Un referente de la arqueología catalana

Joan Serra Vilaró nació en Cardona en 1879. Estudió teología, filosofía y latín a los seminarios de Vic y Solsona. Ordenado en 1902, en 1906 se hizo cargo del Archivo Diocesano de Solsona y el 1909, de la ordenación y conservación del Museo Diocesano de Solsona. Con el apoyo del obispo Francisco Vidal y Barraquer, se dedicó activamente -entre 1915 y 1925- en busca de restos prehistóricos, protohistóricas y de época romana de la diócesis de Solsona. En 1925 fue llamado a Tarragona donde inició una serie de excavaciones, entre las que destacan las de la Necrópolis Paleocristiana y del Foro de la Colonia. Durante la Guerra Civil se refugió en Italia donde colaboró ​​con el Instituto Pontificio de Arqueología Cristiana de Roma.

Las aportaciones de Serra Vilaró también fueron claves en la datación de la muralla de Tarragona. Hasta 1936 intervino en varios espacios de la construcción aprovechando que se hacían obras o reformas. No sin polémica, sus estudios arqueológicos confirmaron la datación de la muralla en la época romana, y descartaron otras teorías, que la databan más tarde.

Terminada la guerra invirtió muchos esfuerzos en recuperar el tesoro artístico sustraído durante el conflicto, tanto de la diócesis de Solsona como de Tarragona.

En 1940 fue nombrado canónigo de la Catedral de Tarragona. Durante los años siguientes continuó con la publicación de sus investigaciones y recibió diferentes distinciones cívicas y académicas. El 27 de octubre de 1969 moría en Tarragona y era enterrado en la Necrópolis Paleocristiana de Tarragona.

Fuente: Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña

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