Un año más los diversos representantes de las confesiones cristianas en la archidiócesis se han citado, este miércoles día 22 de enero, en la iglesia parroquial de Sant Pau de Tarragona con motivo del Octavario por la unidad de los cristianos que se ‘caso cada año del 18 al 25 de enero.

Convocados por el Secretariado diocesano de relaciones interconfesionales, que encabeza Mn. Rafael Sierra, este año asistió el reverendo Narciso de Batlle, pastor de la iglesia evangélica del Salvador en Reus; el reverendo Rafael Arencón, de la Iglesia Española Reformada Episcopal -comunió anglicana-; el presbítero encargado de la comunidad ucraniana de rito grecocatólicos de la archidiócesis, el P. Volodymyr Sabat; M. David Baltaretu, representante de la Iglesia ortodoxa rumana; y el Sr. Arzobispo, Mons. Joan Planellas. La oración también contó con la participación del rector de la parroquia, Mn. Joan Cañas, el cual dio la bienvenida a todos los presentes.

La oración se inició por parte de Mn. Rafael Sierra, director del Secretariado diocesano de relaciones interconfesionales, el cual expresó que «el amor de Dios nunca es divisible y que Dios ama a cada una de las iglesias».

La lectura del pasaje bíblico de los Hechos (Hch 27,18-28,10) que relata el episodio del naufragio del apóstol Pablo en su viaje hacia Roma y como los habitantes de la isla de Malta les tratar «con una humanidad poco corriente», inspiró la posterior intervención de los representantes allí congregados.

El reverendo Narciso de Batlle, a partir de este texto bíblico, destacó la gran humanidad y belleza que se expresa en este pasaje del Nuevo Testamento. «Nuestra vida es también como un viaje, con momentos dulces, llenos de experiencias de comunión, y otras no tanto, pero todos hacemos camino hacia la plenitud», dijo. Por su parte el reverendo Rafael Arencón relató la acogida vivida en Marruecos por parte de la familia de un joven que forma parte de uno de los proyectos que impulsan en Reus con la infancia. «Tienen motivo de añoranza por tener su hijo lejos de casa pero celebraron que nosotros fuéramos allí. Tampoco nosotros estamos juntos pero tenemos muchos motivos de celebración porque todos somos hijos de Dios», expresó.

El teólogo David Baltaretu hizo una lectura metafórica del pasaje bíblico leído viendo la Iglesia como la nave, el apóstol Pablo y los marineros como los miembros vivos de la Iglesia y el mar como la sociedad actual, a menudo tumultuosa y confrontada con la misma Iglesia. Sobre el ecumenismo dijo «que vamos por buen camino y que nos tenemos que ayudar entre las diferentes confesiones». También subrayó el interés y la buena relación del papa Francisco con los representantes de otras confesiones, como la suya, la ortodoxa rumana.

El Sr. Arzobispo cerró los parlamentos apelando a el conocimiento mutuo y en la contemplación del rostro del otro como paso fundamental para la unidad. Mons. Planellas también resaltó la importancia de leer y vivir el contenido de la Palabra de Dios en la propia vida cristiana, como señala el Concilio Vaticano II. «En este sentido el resto de confesiones nos han dado grandes lecciones», dijo. «También el Concilio Provincial Tarraconense dedicó toda una parte de sus debates a la palabra de Dios, como fuente de la vida de la Iglesia y apuntaba que no puede haber evangelización sin el testimonio que necesita como condición la unidad».

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