Durante los días 1 y 2 de noviembre la archidiócesis acogió las reliquias de Santa Bernadette, concretamente en Tarragona y Reus. Hasta el próximo día 27 de noviembre estarán en Cataluña visitando las diferentes diócesis catalanas.

Las reliquias fueron acogidas durante la mañana del día 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos, en la Catedral. Por la tarde se pudieron venerar a la iglesia de Sant Antoni de Pàdua de Tarragona y, a continuación, fueron trasladados a la iglesia parroquial de Sant Francesc de Asís de Tarragona donde permanecieron toda la noche hasta primera hora de la mañana.

El día 2 de noviembre, conmemoración de todos los Fieles Difuntos, las reliquias fueron llevadas a la iglesia parroquial de La Puríssima Sang de Reus donde permanecieron hasta la tarde.

Este año 2019 ha sido declarado el Año de santa Bernardette al celebrarse los 175 años de su nacimiento y el 140º de su fallecimiento. Con motivo de esta conmemoración cuarenta y ocho diócesis españolas están acogiendo hasta mediados del próximo mes de diciembre sus reliquias con el objetivo de acercar la figura de esta santa a todas aquellas personas que por diversas circunstancias no pueden peregrinar al Santuario de Lourdes.

Santa Bernadette y las apariciones de la Virgen

Bernardette de Soubirous (1844-1897) era la primogénita de un matrimonio pobre de la pequeña población de Lourdes, en los Altos Pirineos, en Francia. Cuando tenía catorce años, mientras recogía ramitas con su hermana y una amiga cerca de la gruta de Masabielle, recibió la visión «de una joven señora» que le pedía la construcción de una capilla en aquel lugar.
Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858 tuvieron lugar varias apariciones. Durante aquellos meses recibió varios mensajes invitando a la oración, conversión y la penitencia y por indicación de aquella «señora» descubrió en la roca una fuente de agua para lavarse y purificarse.

Estas visiones pronto fueron conocidas, generando devoción en muchos y desconcierto en otros, y cuando preguntó cómo se llamaba aquella señora, ella se identificó como la Inmaculada Concepción. Ante esta situación las autoridades eclesiásticas iniciaron una investigación que confirmó en 1862 la autenticidad de las apariciones de la Virgen. A partir de entonces las peregrinaciones se incrementaron mucho, se construyó una capilla y posteriormente otros templos, y se han promovido peregrinaciones con enfermos gracias a las hospitalidades erigidas en la mayor parte de las diócesis.

Se han podido autenticar después de exámenes médicos y científicos un buen número de milagros y de curaciones de enfermos. Bernardette ingresó posteriormente en el convento de las Hermanas de la Caridad de Nevers donde murió en 1897. El papa Pío XI la canonizó en 1933.

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