Este año la iglesia parroquial de Sant Pau de Tarragona ha acogido la oración en el inicio del octavario por la unidad de los cristianos que procede cada año del 18 al 25 de enero.

El viernes día 18 de enero varios representantes de las confesiones cristianas presentes en la archidiócesis asistieron a esta oración, convocada por el Secretariado diocesano de relaciones interconfesionales, como son el reverendo Narciso de Batlle, pastor de la iglesia evangélica del Salvador en Reus; M. David Baltaretu, representante de la Iglesia ortodoxa rumana; el reverendo Rafael Arencón, de la Iglesia Española Reformada Episcopal -comunión anglicana-, y Mn. Jordi Figueras, presbítero diocesano y vicario episcopal, el cual asistió en representación del Sr. Arzobispo. La oración también contó con la participación del rector de la Parroquia acogedora, Mn. Juan Cañas.

La oración se inició con el saludo por parte de Mn. Rafael Sierra, director del Secretariado diocesano de relaciones interconfesionales, el cual expresó que «estos días todas las Iglesias cristianas sienten dolor por su desunión, por lo que debe resonar más que nunca la oración de Jesús en el último día de su vida: Que todos sean uno».

«Todos confesamos a Jesucristo como Señor y Salvador»

La lectura del pasaje bíblico del capítulo 2 del apóstol Pablo a los Filipenses, sobre los sentimientos de Jesús, inspiró la predicación de los diversos representantes allí congregados. El reverendo Narciso de Batlle, a partir de este texto bíblico, destacó el amor y la humildad como elementos valiosos en el diálogo ecuménico. «La clave del verdadero ecumenismo es no considerarse superior al otro, no hacer nada por rivalidad ni con arrogancia, unas ideas que ya se tuvieron presentes en 1948 en la creación del Consejo Mundial de las Iglesias», va decir. El único prioritario e importante es que «todos confesamos a Jesucristo como Señor y Salvador», añadió.

Por su parte, el teólogo David Baltaretu, lamentó que la religión más perseguida en el mundo sea el cristianismo, y que tenga lugar en países donde precisamente han visto nacer grandes teólogos y santos padres de la Iglesia como san Atanasio de Alejandría, san Juan Crisóstomo o los grandes padres capadocis. «El ecumenismo debe tener más importancia en nuestra vida, también en nuestra oración, dejando atrás nuestros orgullos y miedos», expresó.

También el reverendo Rafael Arencón subrayó la importancia de dejar de lado los miedos y caminar con esperanza además de agradecer estas citas anuales que nos recuerdan que hay que seguir orando por la unión de las iglesias cristianas.

«Vamos avanzando en la unidad querida por Cristo gracias a la oración de tantos en este octavario y vamos creciendo en los mismos sentimientos y el mismo amor», destacó Mn. Jordi Figueras. «Estos sentimientos se palpan en la alegría de compartir los grandes dones de la fe, de la esperanza y de la caridad; de compartir el gran tesoro de la Palabra de Dios y la oración, y el sentimiento de ser testigos para nuestro mundo a menudo marcado por tanta violencia, incomprensión y falta de diálogo».

La oración se cerró con el gesto de paz entre todos los presentes y el rezo del Padrenuestro.

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