El acto, celebrado el día 2 de octubre, en Barcelona, ​​se inició en la capilla del Seminario Conciliar de Barcelona con una eucaristía presidía por el Sr. Arzobispo, Vice-Gran Canciller del Ateneo Universitario Sant Pacià (AUSP). Mons. Joan Planellas, dirigiéndose tanto a las autoridades académicas, como profesores, seminaristas y alumnos en general, alentó a «tener el espíritu de niñez que nos pide Jesús en el Evangelio para evitar caer en la enfermedad de una Iglesia cerrada en sí misma y prepararnos intelectualmente, con esfuerzo y sacrificio, para ser buenos evangelizadores en medio de nuestras comunidad».

Seguidamente se inició el acto académico en el Aula Magna del Seminario presidido por el cardenal de Barcelona, ​​Joan Josep Omella, Gran Canciller del Ateneo, con la presencia de los obispos de las diócesis con sede en Cataluña.

En el transcurso del acto de inauguración del AUSP, que integra las facultades de Teología, Filosofía y Antoni Gaudí, los institutos superiores de Liturgia, Teología Fundamental, el CETEM de Mallorca y seis institutos de Ciencias Religiosas (los de Barcelona, Girona, Lleida, Mallorca, Tarragona y Vic), el Dr. Armand Puig, rector del Ateneo, recordó la «profundidad y solidez» del pensamiento del Dr. Joan Planellas, nombrado arzobispo de Tarragona, un auténtico «constructor» del Ateneo que «ha contribuido a que este consolidara su vocación de pulmón intelectual de las diócesis con sede en Cataluña». También ha destacado la figura del Dr. Xavier Morlans, «un todoterreno, un hombre de frontera sensible y cordial, atento y dispuesto, que ha enseñado Teología Sistemática durante muchos años», y que ha alcanzado su eméritos.

En cuanto a la Facultad de Filosofía, el rector de la AUSP informó del relevo de autoridades académicas: el Dr. Jaume Aymar, que ha acabado el segundo trienio, ha dejado el decanato, que ha recaído en el Dr. Carles Llinàs, antiguo vicedecano; este último cargo ha pasado a ser ocupado por el Dr. Ignasi Fuster. Finalmente, el Dr. Puig anunció que el decano de la Facultad Antoni Gaudí de Historia, Arqueología y Artes Cristianas volverá a ser los próximos tres años el Dr. David Abadías, que había finalizado el primer trienio.

Durante su intervención, el Dr. Armand Puig también avanzó la celebración en el Ateneo, los próximos días 12, 13 y 14 de noviembre, del Congreso Internacional sobre el Papa Francisco, que «pretende verificar como en las diversas áreas de su magisterio, el Papa hermana teología y pastoral , pensamiento y acción, reflexión y vida ».

Lección inaugural del Dr. Albert Viciano, profesor de la Facultad Antoni Gaudí

El Dr. Albert Viciano, sacerdote del Arzobispado y profesor de la Facultad Antoni Gaudí, impartió la lección inaugural del curso, con el título El debate teológico en la crisis iconoclasta de los siglos VIII y IX al Imperio Bizantino. El Dr. Viciano dijo que «una de las diferencias entre la tradición cristiana oriental y occidental es la significación de las representaciones en imágenes de lo sagrado; mientras que en las iglesias orientales los iconos pintan en lo que representa la sustancia de lo sagrado, la iglesia occidental entiende las imágenes como una figuración didáctica, votiva y de culto».

El Dr. Albert Viciano indicó esquemáticamente los cinco momentos de la crisis iconoclasta. Primer momento, bajo el emperador León III el Isàuric (718-741), que en 726 y 728 promulgó sus dos decretos iconoclastas; en este primer momento la respuesta romana de los papas Gregorio II (715-731) y Gregorio III (731-741) a la crisis es claramente iconofílica, opuesta a la prohibición y destrucción de imágenes. Segundo momento, bajo el emperador Constantino V Coprònim (741-775), que tratar de solucionar la crisis convocando el concilio iconoclasta de hiero (754); pero buena parte del pueblo se mantuvo iconofílic y fiel a los confesores de la fe, y comenzaron las grandes emigraciones hacia el sur de Italia. Tercer momento, con la victoria iconofílica del Concilio Ecuménico de Nicea II (787), presidido por la emperatriz Irene. Cuarto momento, con el renacimiento iconoclasta bajo el emperador León V el Armenio (813-820) y sus sucesores, y quinto momento, con la victoria final del culto de los iconos en el concilio de Constantinopla de 843, bajo el emperatriz Teodora. En ese mismo año se sancionó la definitiva victoria de los iconos mediante la institución de la «Fiesta de la Ortodoxia», que aún hoy es celebrada en las Iglesias orientales el primer domingo del Gran Ayuno (o Cuaresma) como victoria del ortodoxia sobre la herejía; desde entonces la devoción y el culto de los iconos han permanecido inalterados en las Iglesias cristianas de Oriente.

«La recepción del Concilio de Nicea II al imperio carolingio bajo Carlomagno fue crítica. Aunque los Papas del momento estaban a favor del culto a las imágenes, Carlomagno se quiso diferenciar políticamente del imperio bizantino». El Dr. Viciano ha concluido que «a día de hoy, el culto de las imágenes de Cristo debe encuadrarse en otros parámetros culturales, orientado al servicio de los pobres y de la dignificación de la condición humana».

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