Este sábado, día 1 de junio, por la mañana, la Catedral Metropolitana de Tarragona se ha llenado con motivo de la solemne misa de despedida de Mons. Jaume Pujol Balcells el cual ha sido arzobispo metropolitano de Tarragona y primado durante cerca de quince años.

La celebración ha sido concelebrada por el abad de Poblet, P. Octavi Vilà; el vicario general de la archidiócesis y deán del Cabildo de la Catedral, Mn. Joaquim Fortuny y numerosos sacerdotes. Entre las autoridades civiles ha asistido el alcalde en funciones de Tarragona, Sr. Josep-Fèlix Ballesteros; el presidente de la Diputación de Tarragona, Sr. Josep Poblet; el delegado del Gobierno central en Tarragona, Sr. Joan Sabaté; el subdelegado de defensa en Tarragona, Sr. Antonio Bergoñós y el presidente del Consejo Comarcal del Tarragonès, Sr. Daniel Cid, entre otros.

La celebración, sostenida en el canto por el Coro y Orquesta de los Amigos de la Catedral junto con el órgano, también ha contado con numerosos familiares del arzobispo Jaume.

En la homilía, Mons. Jaume Pujol ha hecho alusión en su último escrito dominical A los 4 Vientos. «Es casi imposible hacer un balance de tantos años de episcopado», ha dicho, «pero quiero haceros saber que para mí lo más importante ha sido el cuidado de vosotros y seguir las directrices de los Papas bajo el mandato de los cuales he ejercido mi episcopado: San Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora el Papa Francisco. He tratado en primer lugar de evangelizar, de celebrar los sacramentos y, como consecuencia, velar por la caridad, y especialmente por los más pobres y necesitados». Ha subrayado que esta tarea no la ha realizado sólo sino que ha contado con la ayuda de las numerosas delegaciones, secretariados, asociaciones, cofradías e iniciativas eclesiales con que cuenta la archidiócesis a los que les ha agradecido su tiempo, esfuerzo y entrega.

También ha tenido palabras para el nuevo arzobispo electo, Mons. Joan Planellas: «a partir de la próxima semana se inicia un nuevo período en la archidiócesis. Animo a todos los fieles de la Iglesia en Tarragona a recibirlo con los brazos abiertos, a orar por él y ayudarle en todo lo que necesite. Yo también rezaré por él en los años de vida que me queden, y también rezaré por todos vosotros, por vuestras familias y vuestras instituciones».

Finalmente, emocionado, ha dicho: «Os tendré muy presentes en mi oración y en mi corazón, y a pesar de residir fuera de la archidiócesis, estaré siempre a su disposición».

Mn. Joaquim Fortuny: «No queremos dejar de expresarle nuestro afecto y estima»

Momentos antes de finalizar la celebración, el vicario general de la archidiócesis, Mn. Joaquim Fortuny, le ha dirigido unas palabras de afecto y estima destacando algunos aspectos significativos de su pontificado en relación al oficio propio de todo obispo: enseñar, santificar y gobernar la archidiócesis. «Algunas de las obras más destacadas han sido en el ámbito educativo, especialmente en la promoción de las escuelas diocesanas. También se ha expresado en el despertar de las vocaciones o la promoción del estudio científico de las raíces de nuestra archidiócesis. […] En cuanto al oficio de santificar, se ha visto explicitado en su prontitud en la administración de los sacramentos de la iniciación cristiana y también su disponibilidad para confesar o en la unción y las visitas a los enfermos, especialmente en las visitas pastorales. […] Me dejaría un aspecto importante si no mencionara la preocupación porque Nuestro Señor, en el Santísimo Sacramento, fuera adorado y constituye el centro de la vida de la archidiócesis», ha expresado.

En cuanto el gobierno de la archidiócesis, Mn. Fortuny ha subrayado su voluntad de adecuar muchos espacios para dar respuesta a la necesidad de nuestro tiempo, la implicación que ha tenido en numerosas asociaciones y grupos y los retos a los que ha tenido que hacer frente como el descenso de sacerdotes o el cierre de comunidades religiosas.

El vicario general de la archidiócesis ha finalizado su parlamento agradeciéndole su servicio y entrega a esta archidiócesis, deseando que el Señor lo bendiga en esta nueva etapa y le ha pedido que no deje de orar «por esta nuestra y su amada Iglesia de Tarragona».

Seguidamente, y en nombre de toda la archidiócesis, se le ha entregado una talla de la Virgen del Claustro, advocación mariana a la que Mons. Jaume Pujol tiene una gran devoción, momento que ha sido largamente ovacionado.

Al finalizar la celebración, en la sacristía de la Catedral, Mons. Pujol ha saludado personalmente a todos los presentes.

 

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