¿Cómo se financia la Iglesia?

La Iglesia en España cuenta para su sostenimiento con diversas fuentes de financiación para sostener sus actividades.

Las principales son: las aportaciones directas que realizan los fieles (donativos, suscripciones y otros), la colaboración de las administraciones públicas (en virtud del artículo 16 de la Constitución Española), la gestión de sus propios recursos (patrimonio, prestación de servicios, etc.)

Una de estas vías de colaboración de las administraciones públicas es la Asignación tributaria. Se trata del mecanismo a través del cual los contribuyentes que hacen la declaración del IRPF pueden destinar el 0,7% de la cuota íntegra a favor de la Iglesia católica. Esta asignación no supone para el contribuyente tener que pagar más ni que le devuelvan menos y es totalmente compatible e independiente de la asignación para otros fines de interés social.

La Iglesia en un ejercicio de transaparencia, cada año informa de cuál ha sido la cantidad que se ha recibido en concepto de Asignación tributaria de los contribuyentes, y de cuál ha sido el destino de esta cantidad. Una vez repartida esta cantidad, principalmente en las diócesis, ésta entra a formar parte de su economía diocesana. Toda esta información se refleja cada año en la Memoria anual de actividades de la CEE.

Según los últimos datos disponibles, cerca de 9 millones de personas marcan la X a favor de la Iglesia católica en nuestro país, aproximadamente 900.000 más que las que lo hacían en el año 2006.

Un gesto que la Iglesia agradece, y anima a seguir haciéndolo, para poder continuar con toda esta labor que realiza en favor de toda la sociedad.

La inversión que realiza en la sociedad la Iglesia católica equivale a más del 138% de lo que recibe por la Asignación Tributaria. Es decir, por cada euro ingresado a través de la Asignación Tributaria la Iglesia invierte 1,38 euros a la sociedad, según un estudio reciente encargado por la Conferencia Episcopal Española en KPMG.

Sistema de asignación tributaria a la Iglesia católica, ¿de dónde proviene?

El acuerdo del 3 de enero de 1979 entre la Santa sede y el Estado español establece el compromiso del Estado de colaborar con el adecuado sostenimiento de la Iglesia católica, estableciendo un sistema de Asignación Tributaria.

Mediante la disposición adicional 18ª de la Ley 42/2006 del 28 de diciembre, de los Presupuestos Generales del Estado para 2007, se establece el nuevo sistema de Asignación Tributaria, vigente desde 2007, por el cual la Iglesia ya no recibe cantidades con cargo a los Presupuestos Generales del Estado para su sostenimiento básico, desapareciendo así lo que se conoce como complemento presupuestario.

De este modo, la Iglesia ya no recibe cantidades con cargo a los presupuestos Generales del Estado para su sostenimiento básico, sino que los ciudadanos que lo deseen pueden decidir que el 0,7% de su contribución se destine a las necesidades de la Iglesia, marcando la X a favor de la Iglesia católica en su declaración de la renta. Este hecho es de una gran importancia puesto que, de este modo, el sostenimiento de la Iglesia depende exclusivamente de las aportaciones de los fieles a través de las distintas formas establecidas para ello (IRPF, donativos, etc.).

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