20 de septiembre de 2026
Si Dios quiere, desde el martes por la tarde hasta el viernes de esta semana que comenzamos, el nuncio apostólico, Mons. Piero Pioppo, estará entre nosotros. Se trata de una visita que había sido programada para septiembre del año pasado, pero los cambios en la Nunciatura lo impidieron. Desde que estoy en Tarragona, el nuncio anterior había venido puntualmente en dos ocasiones. Pero interesaba poder llevar a cabo una visita pastoral de varios días, para poder conocer personalmente la Archidiócesis con sus peculiaridades bien definidas. El año pasado tuvo que aplazarse. Ahora ha llegado la ocasión.
El nuncio apostólico es un legado del Santo Padre que tiene encomendado «el oficio de representarlo de modo estable ante las Iglesias particulares o también ante los Estados y Autoridades públicas a las que es enviado» (CIC 363). En España tiene esta doble misión. Su «función principal» es «procurar que sean cada vez más firmes y eficaces los vínculos de unidad que existen entre la Sede Apostólica y las Iglesias particulares». Además, le corresponde «prestar ayuda y consejo a los Obispos, sin menoscabo del ejercicio de la potestad legítima de estos» (CIC 364).
Esta visita nos brinda la ocasión de profundizar en la realidad de la Iglesia diocesana y en la comunión con la Iglesia universal, cuya cabeza es el obispo de Roma, hoy el papa León XIV, que garantiza la unidad de la fe y la preside en la caridad. Esta comunión la hacemos explícita siempre que celebramos la Eucaristía. En cada Iglesia particular o diócesis está presente y operante la Iglesia de Cristo, Una, Santa, Católica y Apostólica. La Iglesia universal no es una federación de Iglesias. En cada comunidad diocesana se hace presente la totalidad del sacramento de Cristo. En su conjunto se manifiesta la catolicidad.
Con ocasión de las fiestas de Santa Tecla y del Santuario de Misericordia, el señor nuncio presidirá, tanto en Tarragona como en Reus, las diversas celebraciones. Se reunirá con el Consejo Episcopal y con todos los sacerdotes de la Archidiócesis, en el primer encuentro de formación del nuevo curso. Visitará la prisión de Mas d’Enric en la fiesta de Nuestra Señora de la Merced.
Esta visita del nuncio apostólico se produce todavía en el contexto de la excelente acogida que ha tenido la visita apostólica del papa León XIV a nuestro país. Será una buena ocasión para recordar toda su enseñanza durante aquellos días maravillosos e intentar aplicarla a nuestro presente eclesial. En nombre de toda la Archidiócesis, me complace dar la bienvenida al señor nuncio, al tiempo que le deseo la mejor estancia entre nosotros. Quiera Dios que nos ayude a afianzar nuestra comunión afectiva y fiel con la Iglesia de Roma, «la que preside en la caridad», como ya afirmaba san Ignacio de Antioquía (Ad Rom., Intr.), y —con ella— con todas las Iglesias que peregrinan en los diversos pueblos del mundo.
Vuestro,
† Joan Planellas i Barnosell
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado








