Estos días he recordado una pequeña historia familiar, que me ha hecho pensar. En mi casa todo se hacía en la cocina, que era bastante grande: estaba el lavabo de lavavajillas, la cocina, el armario de pared con los cubiertos, los platos y las ollas, la mesa redonda en medio de las comidas, dos sillas de brazos junto a la ventana y el aparato de televisión. Mi madre llevaba días comentando que todas las noticias de los programas informativos de la televisión eran negativas. Las noticias las escuchaba, porque ella no paraba de hacer el trabajo que tocaba. Hasta que un día le dije: «Mamá, deberíamos comprobar si las noticias que nos dan son tan negativas. Deje el trabajo un momento. Estamos ante el televisor para escuchar y mirar al telediario y vayamos calificando». ¡Aquel día, la mayoría fueron noticias positivas!
Quizás tenemos una tendencia malsana a fijarnos más y retener en la memoria las informaciones de las guerras, las violaciones, las injusticias, los despidos laborales, los accidentes, los problemas económicos, el maltrato de personas… De hecho lo que tendemos a comentar es alguna de las noticias que van por esa vía. Así nosotros mismos llegamos a la conclusión de que las cosas van cada vez peor, que cada uno va a lo suyo y crece la indiferencia, que los responsables de la administración pública poco hacen para enderezar las cosas, que el futuro se va volviendo oscuro .
Hoy he hecho un repaso de las noticias, tal y como aparecen escritas en uno de los periódicos a los que estoy suscrito. He podido contar doce noticias que considero negativas y nueve positivas. Algunas de las otras (pocas) las considero insípidas e irrelevantes.
Nosotros no podemos hacer mucho para cambiar la orientación de los grandes medios de comunicación, los canales de televisión, los diarios digitales y escritos, las emisoras de radio, la inmensidad de información que nos llega por las redes sociales omnipresentes. Pero sí elegir los medios por los que recogemos la información. Algunos medios no son fiables porque sólo buscan lo sensacionalista. Otros sólo deslumbran con la superficialidad. Otros, sólo lisa y llanamente, son un negocio económico. Otros exhiben, sin escrúpulos, el descrédito, y hasta la calumnia, de quienes discrepan de su ideología.
Tenemos también siempre a mano algo muy sencillo. En familia, en el lugar de trabajo, en el círculo de amigos, en la relación de vecindad, es necesario dar nuestra opinión equilibrada y razonada, denunciar las noticias falsas y tendenciosas, expresar una visión optimista y esperanzada. Aportar aquellos aspectos de la noticia que se olviden. En conclusión, se trata de ser, en la medida de lo posible, portador de la parte de la realidad menospreciada y que nos anima a vivir fraternalmente.
Josep Bofarull, pbro.
Artículo publicado en el Full dominical del 2 de abril de 2023 (n. 3812)








