La Delegación diocesana para la administración de los bienes de la Iglesia cuenta desde el pasado mes de junio con un nuevo delegado. Miquel López López, de 69 años, casado y con tres hijos y cinco nietos, es licenciado en Derecho y fue seminarista de Tortosa. Actualmente está jubilado y ha trabajado en el mundo de la seguridad, pública y privada, y en el de la justicia, habiendo ejercido, entre otros, como juez sustituto en distintos juzgados de la demarcación.

Hoy, conversamos con él para conocer cómo es la tarea al frente de esta Delegación y qué metas quiere alcanzar en torno a la gestión de los bienes de la Iglesia de Tarragona.

—¿Cuáles son sus objetivos y retos al frente de esta Delegación?

En primer lugar, queremos estructurar un censo de los bienes propiedad del Arzobispado, incluyendo a todos los entes con entidad jurídica propia que están adscritos con toda la información que afecta cada bien. También será necesario protocolizar todas las tareas que se desarrollen en la Delegación en íntima colaboración con el Departamento de economía, ya que la mayor parte de acciones llevadas a cabo tienen como consecuencia gasto o inversión.

Por otra parte, deberá trazarse un plan estratégico de la Delegación que nos permita controlar todos los inmuebles, con sus singularidades. De este plan tendrán que colgar un plan de mantenimiento preventivo, que nos debe permitir plantear al Departamento de economía las obras que deben realizarse en los diferentes ejercicios económicos; y un plan de mantenimiento correctivo, para atender las incidencias que se vayan produciendo a partir de la creación, en la intranet, de unas hojas de incidencia y de trabajo para realizar un seguimiento esmerado.

—A grans trets, en quina situació es troba el patrimoni de l’Església de Tarragona?

Lo cierto es que no está en la mejor de las situaciones. Estamos trabajando en el análisis de cada bien (urbano, rústico o especial) para determinar la necesidad a corto o medio plazo que tendrá la Iglesia de utilizarla por su misión. De esta forma, nos centraremos en el mantenimiento y conservación de aquellos bienes que sean necesarios. Con el resto, deberemos tomar decisiones que nos permitan ayudar al mantenimiento de los primeros.

—La Iglesia posee unos bienes que son un importante patrimonio para el territorio. ¿Cómo debe ser su gestión?

Soy consciente de que es así, pero no podemos estar siempre hablando del patrimonio y no hacer nada para conservarlo. El patrimonio derruido no puede considerarse patrimonio activo. Este patrimonio generalmente ha sido levantado por el pueblo, que se le siente suyo. La gestión debe estar abierta a la administración local, para llegar a acuerdos que permitan su continuidad. Ya estamos trabajando en esa línea. De los inmuebles que no deben utilizarse hablamos con los ayuntamientos, en primer lugar, para colaborar con ellos aplicando alguna de las figuras jurídicas que en derecho permiten disociar la propiedad y la posesión. Estamos firmando convenios a largo plazo por cesiones de uso, ventas a demanda de ayuntamientos y colaboraciones económicas para mejoras.

—¿Qué papel deben desarrollar los laicos de las parroquias en esta gestión patrimonial?

Creo que el papel de los laicos en este campo, como en otros muchos de la Iglesia es importante. Es necesario que haya alguien en cada parroquia que vele por el estado de los inmuebles, que sea los ojos del Arzobispado, que nos informe de las incidencias y de las necesidades, que colabore en el control del desarrollo de las obras, gestión con los industriales.

Los sacerdotes son un bien escaso y entiendo que se les debería librar de todas aquellas tareas que no sean las de pastoral, las de cuidar de las almas. Esto mismo debería ocurrir en la gestión económica y cualquier otra gestión paralela.

—Como hemos dicho, el patrimonio de la Iglesia tiene gran importancia en el territorio. En este sentido, ¿cómo es la colaboración de la administración pública para velar por su conservación?

En líneas generales está siendo muy buena. En los pocos meses que llevo a cargo de esta Delegación he tenido la oportunidad de tratar con muchos responsables de ayuntamientos. Siempre llegamos a soluciones positivas por ambas partes para que tanto unos como otros amamos el patrimonio y lo sentimos como nuestro.

Entrevista publicada en el Full dominical del 29 de octubre de 2023 (n. 3842)