En la Carta dominical de esta semana el arzobispo Joan nos habla de los elogios y las críticas dentro de la comunidad eclesial que san Agustín trata en su Comentario en los Salmos. Explica que «uno que nunca haya oído hablar de los malos cristianos que hay mezclados entre los buenos, atraído por los elogios, entra en la congregación de los hermanos. Entonces choca con los malos que no le habían avisado de que estuvieran allí. Y, con frecuencia, ¿qué hace? Escandalizado por los malos cristianos, huye de la compañía de los bonos». Y, por otra parte, «el detractor de los cristianos se calla como un muerto de quienes son buenos y dan buen ejemplo».

Este domingo publicamos una nueva sección dedicada al Jubileo del año 2025. En esta ocasión, el P. Ramon Olomí, c.m.f., nos glosa un nuevo volumen de los Apunts sobre la pregària, en el que se hace referencia a la oración a partir de san Agustín, santa Teresa de Ávila, santo Tomás de Aquino y santa Teresa de Lisieux. Además, en el apartado Per a saber més, descubriremos qué es la Bula del Jubileo.

Y Mn. Josep Bofarull, en la sección Què passa al món?, nos ofrece una reflexión sobre la lengua propia de la Iglesia. Explica que «la Iglesia es universal en su misión y objetivos, pero al mismo tiempo es territorial y del todo local en cada identidad cultural y nacional». Por eso, «la Iglesia católica, aquí implantada desde hace dos mil años, tiene como lengua propia el catalán. Esta afirmación no supone ninguna dificultad para acoger con espíritu abierto y respetuoso a todas las personas, que hablan otras lenguas, con diferentes culturas e incluso religiones», asegura.