La solemnidad de la Anunciación se ha convertido en recordatorio para muchos cristianos de la esperanza que mueve a la Iglesia por la venida del Señor. Esta esperanza la queremos reproducir en todo lo que mueve el corazón de muchos hacia la vida humana, tanto en el momento de la concepción como del traspaso.
Cualquier vida humana debería ser considerada como motivo de esperanza, porque no sabemos cómo esta vida será, en manos de Dios, un instrumento de su Amor. No podemos desentendernos de lo que supone un nuevo ser: hay que acogerlo, acompañarle y cuidarlo.
Aquí radica la importancia de que, también la Iglesia particular en Tarragona cuide desde la oración y la intercesión, en servicios concretos, como lo es la Llar Natalis, para acoger a mujeres que han decidido sacar adelante el embarazo y que no tienen recursos humanos ni materiales para llevar a cabo su decisión.
Prácticamente, desde hace diez años, de forma ininterrumpida se ofrece este servicio desde la Fundació Obra Pia Montserrat, en colaboración con Cáritas Diocesana, con las personas y los recursos que tenemos.
Son muchas las esperanzas que aportan a la vida estos bebés y madres, así como la comunidad de religiosas, el servicio técnico, los voluntarios, los colaboradores… Construir esperanza debe concretarse, en las comunidades cristianas, persona a persona. Cuidar a las madres y los bebés es fuente de esperanza y de bendición. No es fácil, y no siempre sale bien.
Abrazar la vida amenazada por las causas que sea es escribir hoy una nueva página del Evangelio. Será con las imperfecciones y limitaciones que desee, pero este año, que es el Año Santo del jubileo, nos vuelve a animar a intentar de nuevo que ninguna vida se pierda, que ninguna mujer tenga que sentirse acorralada por la falta de recursos por haber decidido sacar adelante su embarazo.
No son menores las ilusiones y recursos de los proyectos Àngel y Raquel.
El primero, Ángel, mediante un grupo de voluntarias que ayudan en el discernimiento en el caso de un posible embarazo.
Raquel es un servicio que quiere acompañar a aquella mujer que ha abortado, o bien, a aquellos y aquellas que han contribuido a un aborto, para encontrar la paz y la reconciliación. En este servicio, siempre muy respetuoso con el grupo de voluntarias y voluntarios debidamente formados, lo que se busca es la propia reconciliación. En definitiva, es construir la esperanza de aquellos que le han perdido por las razones que sea, sin juzgar, profundizando en la misericordia de Dios.
Hay que hacer memoria de tantos voluntarios del mundo de la salud que también hacen posible que la entrega de la vida en la etapa final pueda ser un abrazo plácido y agradecido por todo lo vivido, a ellos ya los voluntarios de la pastoral de la salud, a los sacerdotes y religiosas que cuidan el tramo final de la existencia.
Mn. Josep Masdéu Aymamí, consiliario de la Llar Natalis y de los proyectos Àngel y Raquel
Artículo publicado en el Full dominical del 23 de marzo de 2025 (n. 3915)








