Cuando hablas de Acción Católica a la gente de a pie, no sabe ni qué dices, sólo los mayores recuerdan algo de la época de la dictadura franquista, cuando la Iglesia iba de la mano con el dictador y, claro, no les hace ninguna gracia.

Cuando hablas de Acción Católica a la gente creyente, a gente de Iglesia, te encuentras con distintas reacciones. A los mayores, les da la misma impresión que a los que acabo de mencionar más arriba; a quienes no son tan mayores, pero ya empiezan a serlo, les recuerda aquella época de los años 70, 80 y 90 en la que había lo que hemos llamado movimientos especializados y los ven como alejados del mundo parroquial.

O sea que, por una cosa u otra, hablar de Acción Católica causa un poco de rechazo.

Y sin embargo, la Acción Católica es la única asociación de fieles laicos que cita por su nombre el Concilio Vaticano II, en el decreto sobre el apostolado de los laicos, Apostolicam actuositatem. Y lo hace de tal modo que podemos decir que la Acción Católica es la acción de la Iglesia diocesana en el mundo secular a través de sus fieles laicos. Para ser Acción Católica es necesario cumplir, dice el Concilio en el número 20 de este decreto, estas cuatro notas:

  1. Su objetivo es el de la evangelización, el de la santificación de los hombres y el de la formación cristiana.
  2. Es necesario que colabore con la Jerarquía.
  3. Los laicos que forman parte actúan unidos.
  4. La actuación de estos laicos está bajo la dirección de la Jerarquía.

Para cumplir el mandato del Concilio, la Acción Católica es una asociación de fieles laicos que se unen con el objetivo de llevar una vida cristiana fiel al Evangelio y vivir esta vida no sólo en el interior de la Iglesia , sino de vivirla en el mundo secular en el que se mueven, ya sea el mundo del trabajo, el del estudio, el de la cultura, etc. Cualquiera que sea.

Y para poder hacerlo, se dota de una estructura que comienza con un pequeño grupo de reflexión que se reúne periódicamente para hablar de la vida y las dificultades que comporta y la respuesta que como cristianos debemos darle, para hablar de la vida a la luz del Evangelio. Y si la conversación es sincera y profunda, te compromete a llevar a cabo lo que has reflexionado y las conclusiones a las que has llegado.

Como el Concilio nos invita a estar unidos, la Acción Católica se estructura a la forma de cualquier otra asociación: presidente/ay equipo directivo —que llamamos «comisión»— y que, a propuesta de los miembros de base, es nombrado por el obispo de cada diócesis por esa relación estrecha que designa el Concilio. También, cada grupo y cada comisión cuenta con un consiliario/a, o sea, una persona con experiencia que hace un acompañamiento.

El hecho de tener una estructura y una unión de grupos diversos hace posible poder contar con materiales propios de formación o proponer la formación de sus miembros de formas muy diversas.

La revisión periódica, la formación continuada, el encuentro con otros que tienen los mismos problemas y los mismos anhelos va creando un poso que conforma la vida de cada uno y lo prepara para ser «sal de la tierra» y «luz del mundo».

En definitiva, la asociación del laicado en las parroquias y en la diócesis permite que la acción evangelizadora sea más eficaz y la comunión más visible, más sinodal.

En 2009 se produjo una refundación de la Acción Católica, de donde proviene la novedad de ser una sola asociación con tres sectores -niños, jóvenes y adultos-, con el enriquecimiento y la continuidad que esto supone.

La Acción Católica de hoy llama a los hombres y mujeres de todas las parroquias a formar parte para poder decir que ser de parroquia es ser de Acción Católica, para poder unirnos todos en la misma acción, de poder reflexionarla juntos, poder formarnos para hacerlo todo mucho mejor, para, en definitiva, ser Iglesia en el mundo, ser levadura, ser luz y ser sal.

Por último, les invito a visitar la página web de la Acción Católica, es muy rica en contenidos.

M. Mercè Sardà i Pons, presidenta de la Acción Católica General en la archidiócesis de Tarragona.
Artículo publicado en la la revista diocesana ‘Església de Tarragona’ de enero-febrero-marzo de 2023 (330)

Suscríbete a la revista Església de Tarragona