En la Carta Dominical de esta semana el arzobispo Joan cierra la serie de los escritos sobre el concilio Vaticano II. Planellas invita a devolver «al legado del concilio Vaticano II, a sus documentos, a revivir su clima espiritual, que no es otro que volver a las fuentes genuinas del Evangelio del Señor ya las diez preclaras de la Iglesia apostólica, norma y fundamento para la Iglesia de todos los tiempos». Así, asegura que es necesario «volver al Evangelio, volver a Cristo, pero también anunciarlo con un lenguaje comprensible para el hombre de hoy».
Por otra parte, Mn. Josep Maria Gavaldà, doctor en Teología moral, nos sigue desgranando la declaración de la Santa Sede sobre la dignidad humana Dignitas infinita. Explica que «para preservar la dignidad humana de todas las personas hay que afirmar con rotundidad que ésta es inherente a cada persona humana sólo por el hecho de que pertenece a la especie humana y que no admite condicionamiento alguno».
Y, En un minut, recordemos dos actos que han tenido lugar recientemente: la 51ª peregrinación diocesana a Lourdes, que contó con la participación de casi trescientos peregrinos, y la bendición abacial de fray Rafael Barruè, el nuevo abad del monasterio cisterciense de Santa María de Poblet.










