Blancafort volvió a revivir este sábado 6 de septiembre una de las costumbres más queridas y arraigadas del municipio: la peregrinación al Santuario del Tallat. La cita coincide con la festividad del nacimiento de la Virgen, que a su vez conmemora la jornada de las vírgenes halladas, entre las cuales destaca la imagen de Santa María del Tallat.

La veneración a la Virgen del Tallat se remonta al siglo XV, cuando se consolidó el culto en la sierra que lleva el mismo nombre. Durante siglos, el santuario estuvo bajo la custodia del Monasterio de Poblet hasta que la desamortización de 1835 marcó un punto de inflexión. A pesar de los cambios históricos, la comunidad de Blancafort y de los pueblos vecinos ha mantenido viva esta devoción, que hoy sigue siendo un símbolo de identidad y de fe popular.

Fieles a la tradición, a las ocho de la mañana los vecinos de Blancafort iniciaron la marcha desde la iglesia parroquial. Tras recorrer caminos y senderos de la Conca de Barberà, la comitiva llegó hasta la sierra del Tallat, donde se alza el santuario. El trayecto, más allá del esfuerzo físico, se vive como un momento de recogimiento y hermandad.

Una vez en el santuario, se celebró la misa solemne en honor a la Virgen del Tallat, uno de los momentos más emotivos de la jornada. Posteriormente, la fiesta se trasladó al espacio exterior con una comida de hermandad que reunió a vecinos y participantes en un ambiente de convivencia y celebración colectiva.

La peregrinación al Tallat es más que un acto religioso: es una tradición que refuerza los lazos comunitarios y que conecta a las nuevas generaciones con la historia y el patrimonio espiritual del territorio. Año tras año, Blancafort reafirma así su identidad y mantiene viva una fiesta que es patrimonio inmaterial de su gente.