La catequesis es este espacio privilegiado de evangelización que nos da la oportunidad preciosa de dar a conocer a Jesús a los niños y jóvenes de nuestras parroquias, y a sus familias.
El tiempo de Cuaresma es un tiempo fuerte del año litúrgico que nos invita a la conversión del corazón y lo vivimos de forma especial en la catequesis. Con Jesús hacemos camino hacia la Pascua, unidos con toda la comunidad parroquial y con toda la Iglesia.
A lo largo de cinco domingos, cuarenta días desde el Miércoles de ceniza hasta el Domingo de Ramos, hacemos nuestro camino de cuaresma con diferentes «paradas», las que nos invitan a realizar los evangelios de cada domingo y que trabajamos en la catequesis semanal. En este ciclo C vamos con Jesús en el desierto para dejarnos conducir en la buena dirección, subimos a la montaña del Tabor para escuchar su Palabra y hacer oración, aprendemos con la parábola de la higuera que Jesús siempre tiene puesta en nosotros la esperanza, descubrimos el amor inmerecido e incondicional del padre bueno en el abrazo al hijo pródigo, y el perdón que Jesús nos da siempre, con la mujer adúltera.
Con un lenguaje llano y con diferentes dinámicas, a menudo a través del juego, intentamos descubrir lo que Jesús nos quiere decir cada semana con su Palabra para poder hacer un compromiso. En las sesiones de oratorio profundizamos en la relación con Jesús; haciendo oración, con una música que nos ayuda, poniendo de nuevo el acento en el evangelio.
Tenemos a disposición de los catequistas los recursos propuestos desde el Equipo diocesano de catequesis de nuestro Arzobispado y los que nos ofrecen desde el Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Catalunya y las Islas.
El primer domingo de Cuaresma hacemos el encuentro con las familias de la catequesis. Las parroquias de Valls organizamos este encuentro conjunto la mañana del domingo con una dinámica participativa con las familias y los niños que termina con la misa dominical. Este año hemos querido centrarnos en las tres prácticas cuaresmales que la Iglesia nos propone y queremos descubrir e intensificar: la oración, el ayuno y la limosna. Hemos destinado tres espacios dentro de la iglesia y en cada uno encontramos propuestas, compromisos para mejorar nuestra oración, para ayunar de aquellas actitudes que no nos hacen bien, y para hacer limosna de lo que tenemos y que hace bien a los demás. Actitudes que tendremos bien presentes durante toda la Cuaresma y que deben ayudarnos a ser mejores.
Que vivamos ese tiempo de conversión con esperanza, con la mirada puesta al final del camino: la Pascua. Dejemos que Jesús renueve nuestra vida y nos ayude a acoger al Reino como lo hace un niño. ¿Quién si no podría entrar?
Montse Guasch, catequista de la Parroquia de Sant Joan Baptista de Valls
Artículo publicado en el Full dominical del 6 de abril de 2025 (n. 3917)








